
Periodismo de investigación, grandes revelaciones
Las mujeres indígenas y campesinas del Gran Chaco argentino enfrentan sequías, inundaciones y variaciones del clima extremas que afectan sus viviendas, animales y actividades productivas. Desde 2020, el acceso a internet permitió que más de 3000 productoras y artesanas incorporen herramientas digitales para adaptarse a esos cambios. La conectividad facilitó la comunicación entre 129 comunidades y fortaleció un sistema de alertas tempranas que combina información comunitaria, mapas y datos sobre lluvias y niveles del río. La red comunitaria también logró reducir por completo la pérdida de vidas humanas ante los desbordes de los ríos y responder anticipadamente ante una emergencia.
Roberto Navia
Tras tres jornadas de alto valor, el XXVIII Congreso de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC 2026) dejó en claro que proteger la biodiversidad exige financiamiento directo a los territorios, alianzas con el sector privado e innovación frente a los incendios.

Ganaderos y ganaderas del Chaco boliviano crían ganado bajo bosque nativo, donde los árboles llevan el alimento directo al ganado y desafían el desmonte. Este modelo ancestral conserva la biodiversidad mientras demuestra que producir sin destruir es posible cuando el monte es el principal aliado.

En las riberas del río Pilcomayo (Tarija, Bolivia), comunidades indígenas, productores y defensores e instituciones ambientales impulsan la creación de un corredor ecológico. Buscan frenar la deforestación y preservar un ecosistema vital antes de que sea demasiado tarde.

En San Ignacio de Velasco, la destrucción del bosque tiene nombres y apellidos, pero también instituciones que permiten y no están a la altura. Mientras unas pocas propiedades concentran un tercio de la deforestación, la falta de control y sanción por parte del Estado permite que el desmonte avance con total impunidad, alimentando un modelo de ocupación territorial basado en el saqueo de los ecosistemas.

San Ignacio de Velasco, con 3,4 millones de hectáreas de bosque chiquitano —el 6,2% de los bosques de Bolivia—, se ha convertido en el epicentro de la deforestación en Bolivia. Mientras los incendios también consumen millones de hectáreas cada año, las comunidades indígenas luchan por sobrevivir en esta región donde la codicia devora un paraíso natural y amenaza con extinguir su legado ecológico y cultural.

San Ignacio de Velasco: aquí, el bosque se apaga en el silencio ensordecedor que dejan la maquinaria de los desmontes y los incendios. Cada año, el cielo se tiñe de humo, asfixiando el horizonte y ocultando los cuerpos de agua que agonizan y secan el alma del territorio.

La empresa Caza & Safaris Argentina ofrecía paquetes para cazar jaguares en el AMNI San Matías y otros lugares de Santa Cruz. Hay siete imputados en Buenos Aires y hay dos que están procesados también en Bolivia. El jefe de la organización ecocida, Jorge Néstor Noya —según las investigaciones— introducía a Bolivia a sus clientes internacionales en avionetas desde Brasil.

Desde que se anunció que la Gobernación de Santa Cruz impulsaba la construcción de una carretera a través del área de conservación del Ñembi Guasu, Revista Nómadas comenzó a planificar un recorrido por la columna vertebral de este ecosistema, imprescindible no solo para Santa Cruz y Bolivia, sino para el planeta.

CLIP junto a sus aliados exploraron los conflictos que desencadenó el boom del litio en Argentina, Chile y Bolivia, que incluye graves problemas ambientales, disputas en las comunidades y, en algún caso, opacidad en la información pública.

La crónica de Roberto Navia está haciendo un viaje monumental: Conquistó los premios Pedro Rivero Mercado (2013), Rey de España (2014), y fue nominada al Premio Gabriel García Márquez (2015). En coproducción con la española Mabel Lozano se convirtió en un documental que fue nominado a los Premios Goya (2018) y Leila Guerriero la incluyó en un libro de antología de crónica sobre América Latina que se publicó en noruego. Ahora, llega a la gran pantalla, con el nombre de Mano Propia, una película dirigida por Gory Patiño que se estrena el 19 de septiembre en los cines de Bolivia.

Alto Beni y Palos Blancos han cerrado filas para proteger su bosque amazónico y sus tierras frente a la amenaza de la minería. En estas regiones de La Paz, el cacao orgánico se ha convertido en el verdadero tesoro, sostenido por la dedicación de agricultores que defienden su sustento y el equilibrio ecológico de la selva.
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