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Nomadeando: La vegetación del bosque seco reclama su lugar sobre la memoria de un océano desaparecido.
Huáscar Azurduy
En una decisión conjunta, Palmarito de la Frontera se declara comunidad defensora del cusi por encima de la construcción de una vía que iba a destruir su patrimonio natural y el sustento de sus familias.

Nomadeando: La vegetación del bosque seco reclama su lugar sobre la memoria de un océano desaparecido.

El equipo de Revista Nómadas llega a Palestina, Pando, un punto clave en la ruta de los castañeros donde la vida se detiene bajo el sol amazónico. Entre ropa tendida y maderas gastadas, la micro crónica retrata la pausa necesaria de quienes habitan el corazón de la zafra boliviana.

En una pared del aeropuerto de Viru Viru, Knorke Leaf dejó dejó un mensaje. El mural de Yaguara, la joven jaguar rescatada de los incendios, recuerda cómo hay manos humanas que están destruyendo los bosques del país.

En el Día Internacional del Jaguar, el centro de rescate Comunidad Inti Wara Yasi (CIWY) en Bolivia revela el sombrío destino de los grandes felinos víctimas del tráfico, la cacería furtiva y el mascotismo. Nena Baltazar, de CIWY, detalla la historia de Kusiy, Amira, y Katie, que viven en grandes recintos sin posibilidad de libertad, y destaca el desafiante proyecto de rehabilitación de Yaguara, la jaguar rescatada de los macabros incendios, con la esperanza de convertirla en la primera jaguar liberada por la organización.

Las lavanderas del río en la Amazonía boliviana mantienen viva una tradición esencial, convirtiendo el trabajo físico a la orilla del agua en un vital espacio de cohesión social para sus comunidades.

En un día de lluvia, los pontones que cruzan hacia San Ignacio de Moxos tuvieron de fondo un arco iris que embelleció el cielo amazónico.

Una noche sin energía eléctrica en Villa Montes permitió capturar una imagen única de la naturaleza, que se convierte en metáfora y llamado urgente a defender los bosques del Chaco boliviano.

En el corazón del Chaco tarijeño, el cielo se abrió como un presagio: el ojo de Dios miró en silencio el bosque herido, implorando acción antes de que continúe la destrucción.

En el Valle de Tucabaca, la belleza del bosque chiquitano se enfrenta a una devastación legalizada que avanza sin freno, dejando cicatrices profundas en un ecosistema que alguna vez respiró sin miedos a las manos del hombre.

Aferrado al cuerpo sin vida de su madre, debilitado por el humo tóxico, Tara sobrevivió a la tragedia que cobró la vida de miles, quizá millones, de animales silvestres durante los macabros incendios forestales del 2024.
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