
Las dificultades para acceder a combustible durante situaciones de emergencia en los bosques de la Chiquitania están generando un escenario de alta vulnerabilidad que exige medidas inmediatas. En zonas de alta incidencia de incendios forestales, la capacidad de despliegue de las brigadas de primera respuesta depende de la disponibilidad inmediata de diésel y gasolina en los surtidores locales. Ante este panorama, la plataforma ambiental Alas Chiquitanas exigió a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) la creación de una normativa que garantice cupos y reservas estratégicas de carburantes destinados exclusivamente a la atención de contingencias.
Esta exigencia cobra fuerza tras los recientes eventos registrados en el municipio de Roboré y en el interior de las áreas protegidas de la región. De acuerdo con información recabada por Alas Chiquitanas, las brigadas de contención y los equipos logísticos enfrentaron serios escollos para abastecer sus vehículos durante los operativos desplegados para combatir el fuego en las zonas de Aguas Calientes y el Área de Conservación e Importancia Ecológica (ACIE) Ñembi Guasu, debido a la ausencia de reservas en las estaciones de servicio de la zona.
El caso del asentamiento Urkupiña en el ACIE Ñembi Guasu
Los detalles de lo ocurrido en el terreno confirman la complejidad de la respuesta operativa. Datos recabados en trabajo de campo y aportados por Waldo Cossío, coordinador Técnico del Gran Paisaje Chaco Pantanal, de NATIVA, precisan que el sábado 26 de septiembre de 2026, el monitoreo diario de focos de calor realizado por NATIVA y el ACIE Ñembi Guasu detectó una anomalía térmica a unos 25 kilómetros al interior del área, cerca del asentamiento Urkupiña.
Un Guardián del Monte verificó en el lugar la presencia de un incendio activo, originado aparentemente por el uso del fuego en un cordón de desmonte dentro de una parcela del asentamiento, desde donde se propagó hacia la vegetación circundante. Esa misma noche, un primer equipo de cinco efectivos inició las labores de combate. Al día siguiente, se movilizó todo el personal disponible del ACIE Ñembi Guasu, NATIVA y SOS Wildfire, sumando 11 combatientes y un responsable logístico.
El contingente trabajó sin pausa durante la tarde, la noche y la madrugada, enfrentando condiciones extremas con temperaturas cercanas a los 40 °C durante el día, ráfagas de viento superiores a los 50 km/h y una vegetación bajo severo estrés hídrico. En esas circunstancias, los equipos construyeron cerca de 1,35 kilómetros de línea de defensa y derribaron árboles muertos en pie que continuaban en combustión.
Gracias a esta intervención inmediata y coordinada, el fuego se declaró contenido a las 07:00 del lunes 28 de septiembre y fue liquidado esa misma tarde, tras una inspección terrestre y aérea mediante uso de dron. De este modo se evitó su expansión hacia sectores no afectados del área protegida, manteniéndose la fase de monitoreo continuo hasta el 1 de octubre.

SOSTENER LAS OPERACIONES FRENTE A LA ESCASEZ
Sin embargo, la eficacia de esta respuesta dependió casi por completo del compromiso del personal y de los recursos institucionales propios, y no de un sistema de apoyo estatal estable. El abastecimiento de combustible figuró entre las principales limitaciones del operativo. En una región donde la escasez de diésel y gasolina es recurrente, cada movilización nocturna y cada desplazamiento de larga distancia hacia el interior del área depende exclusivamente de la disponibilidad del momento en los surtidores.
Actualmente no existe ningún mecanismo que garantice un cupo de combustible reservado para emergencias por incendios forestales. Esta carencia pone en riesgo la capacidad de sostener operaciones durante varios días consecutivos y obliga a las brigadas a elegir entre atender los incendios o mantener el control territorial. Frente a este escenario, resulta urgente que las autoridades competentes establezcan un cupo de combustible para emergencias, acompañado de un fondo logístico para alimentación, hidratación, herramientas y transporte, dado que sin estos elementos la próxima respuesta oportuna podría no ser posible.
Las dificultades expuestas en el territorio coinciden —según Alas Chiquitanas— con la información brindada a nivel local por el responsable municipal de Roboré, Edgar Guzmán, quien en entrevista con Asuntos Centrales confirmó las severas limitaciones enfrentadas por los equipos de emergencia para trasladarse a los puntos de fuego en Aguas Calientes y Ñembi Guasu. Según Guzmán, los surtidores locales manifestaron no disponer de reservas destinadas a contingencias, una condición atribuida a eventuales instructivas administrativas emanadas desde la propia ANH.
Aunque la emergencia cerca de Ñembi Guasu ya fue controlada por los equipos en campo, el trabajo continuo para el patrullaje y la movilización —tanto de brigadas de bomberos voluntarios como de guardaparques— exige especial atención en torno a un recurso vital como el combustible.
UN ANTECEDENTE EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA
Lo ocurrido en la zona de Roboré y Ñembi Guasu no constituye un hecho aislado. El 6 de agosto de este año, durante el incendio registrado en la Feria Barrio Lindo de Santa Cruz de la Sierra, bomberos voluntarios denunciaron la falta de diésel y pidieron públicamente apoyo, debido a que tuvieron que detener temporalmente sus operaciones por no contar con combustible para movilizar sus unidades operativas.
Desde la perspectiva de Alas Chiquitanas, el hecho de que una situación de estas características ocurra en una ciudad como Santa Cruz de la Sierra —donde existe mayor infraestructura, población y disponibilidad de estaciones de servicio— debe generar una alerta todavía mayor frente a lo que puede suceder en municipios rurales y comunidades alejadas, donde las distancias son mucho más extensas y existen pocos puntos de abastecimiento.
Si conseguir combustible para continuar atendiendo una emergencia representa una dificultad en una ciudad grande, el riesgo se multiplica en municipios como Roboré, donde una estación sin combustible implica que no exista una alternativa cercana para movilizar un vehículo de emergencia. En el caso de los incendios forestales o de las emergencias hospitalarias, esta demora puede tener consecuencias graves para la vida humana, las comunidades, los bosques, la fauna silvestre y las áreas protegidas.
EL COMBUSTIBLE COMO UN RECURSO DE EMERGENCIA DENTRO DEL MARCO LEGAL
Alas Chiquitanas remarcó que la Ley N.º 602 de Gestión de Riesgos establece que la gestión de riesgos comprende la prevención, preparación, alerta, respuesta y rehabilitación frente a desastres y emergencias. La preparación incluye la organización y previsión de medidas, acciones y recursos necesarios para responder oportunamente priorizando la protección de la vida.
El Artículo 18 de dicha norma dispone que las instituciones públicas deben incorporar la gestión de riesgos en sus planes, introduciendo con carácter obligatorio y preferente “acciones y recursos para la gestión de riesgos”. Asimismo, el Artículo 20 establece de manera expresa que el Estado, en todos sus niveles, debe incorporar la gestión de riesgos en la planificación integral y “prever lineamientos, acciones y recursos” para este fin en sus planes, programas y proyectos. Esta obligación de previsión se analiza en concordancia con el Artículo 28.3 del Decreto Supremo N.º 2342 (Reglamento de la Ley 602), que desarrolla los instrumentos de planificación y exige que las instituciones incorporen acciones estratégicas y prioritarias de prevención, mitigación, preparación y respuesta.
En este marco, Alas Chiquitanas solicitó a las autoridades competentes realizar una investigación y verificación urgente sobre la supuesta disposición de la ANH que estaría instruyendo a las estaciones de servicio comercializar la totalidad de su stock sin mantener reservas para situaciones de emergencia. La entidad requiere que se determine la existencia, contenido, fundamento jurídico, alcance y compatibilidad de dicha instrucción con las obligaciones de prevención y preparación establecidas por la Ley 602 y su reglamento.
Asimismo, la organización solicitó establecer qué mecanismos de previsión y abastecimiento de combustible existen actualmente para garantizar la movilización inmediata de bomberos voluntarios y comunales, ambulancias y equipos de primera respuesta, especialmente en municipios rurales y zonas alejadas con alta exposición a incendios forestales.
De comprobarse que no existen mecanismos adecuados de previsión, o que una disposición administrativa obstaculiza la disponibilidad de un recurso indispensable para la respuesta ante emergencias, la plataforma señaló que corresponde determinar las responsabilidades derivadas de las acciones u omisiones de los funcionarios competentes, conforme al marco de responsabilidad por la función pública.
En este contexto, la organización sostuvo que el combustible destinado a la movilización de vehículos de emergencia debe ser contemplado como un recurso crítico dentro de la planificación y preparación ante contingencias. No basta con disponer de bomberos, ambulancias o vehículos de primera respuesta si, al momento de una emergencia, estos no cuentan con combustible para llegar al lugar donde se necesita su intervención.
LAS EXIGENCIAS FORMULADAS A LA ANH Y YPFB
Ante esta problemática, Alas Chiquitanas planteó un conjunto de medidas urgentes dirigidas a la ANH y a YPFB:
- Establecer una normativa específica para cupos o reservas de combustible destinados a emergencias.
- Priorizar estos mecanismos en municipios rurales, fronterizos y zonas alejadas, especialmente aquellas con alta incidencia de incendios forestales.
- Garantizar el abastecimiento oportuno para bomberos voluntarios y comunales, ambulancias y equipos de primera respuesta.
- Establecer protocolos claros para la activación, autorización, control y reposición de estas reservas.
- Coordinar con gobiernos municipales, departamentales y las instancias responsables de la gestión de riesgos la identificación de zonas críticas y necesidades mínimas de reserva.
- Garantizar que, durante una emergencia declarada o activada, los equipos de respuesta puedan acceder al combustible de manera inmediata y sin enfrentar obstáculos administrativos que retrasen su movilización.
LA URGENCIA DEL TIEMPO EN ZONAS ALEJADAS
La realidad vivida en Roboré expone por qué este tipo de medidas no pueden diseñarse pensando únicamente en las ciudades. En municipios con pocos surtidores, grandes distancias entre comunidades y áreas protegidas, y una alta exposición a incendios forestales, la falta de combustible en un punto de abastecimiento paraliza la capacidad de respuesta de toda una región. Un camión de bomberos sin diésel no puede llegar al incendio; una ambulancia sin combustible no puede trasladar a un paciente en estado crítico; y una brigada inmóvil pierde minutos determinantes en el avance del fuego sobre las áreas protegidas.
“La gestión de riesgos no puede comenzar cuando ya estamos frente al fuego. La prevención significa anticiparse a estas situaciones y garantizar los recursos necesarios para responder”, puntualizó Daniela Justiniano, fundadora de Alas Chiquitanas.
Alas Chiquitanas concluyó con un llamado urgente a las autoridades del sector hidrocarburífero para atender la situación antes de que se produzca una nueva contingencia en la que la falta de combustible agrave los daños. La plataforma enfatizó que no se puede esperar a que un incendio avance para salir en busca de combustible, remarcando que garantizar el suministro de este recurso equivale a garantizar la capacidad de respuesta para salvar vidas y proteger los bosques.
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Sobre el autor
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Roberto Navia
Desde hace más de dos décadas transita por el mundo para intentar elevar a los anónimos del planeta al foco de lo visible. Sus crónicas emblemáticas: Tribus de la inquisición y Los Colmillos de la Mafia le han permitido ganar dos veces el Premio Rey de España (2014 y 2017); Esclavos Made in Bolivia, el premio Ortega y Gasset (2007); el documental Tribus de la Inquisición, la nominación a los Premios Goya (2018), Flechas contra el Asfalto y Los Piratas de la Madera desangran el Amboró, dos veces ganadores del Premio de Conservación Internacional, entre otros galardones nacionales e internacionales. Es docente universitario de postgrado, la cabeza de la Secretaría de Libertad de Expresión de la Asociación de Periodistas de Santa Cruz, miembro del Tribunal de Ética de la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia y de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).



