
El pasado 23 de febrero, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) dio oficialmente inicio al proyecto Targeted Restoration and Economic Enhancement of Chiquitania Forests for Sustainability (TREES por sus siglas en inglés) y que en español quiere decir Restauración focalizada y mejora económica de los bosques de la Chiquitania para la sostenibilidad. Este innovador proyecto —que está proyectado para finalizar en 2029— cuenta con el soporte técnico del Grupo Banco Mundial y financiamiento del Japan Social Development Fund (JSDF).
En los últimos años, se han consumado incendios devastadores en la Chiquitania boliviana y en otros ecosistemas. Este proyecto busca apoyar a las comunidades indígenas de la Chiquitanía en la protección de sus fuentes de ingreso y en la ampliación de las mismas, así como en la restauración forestal y la prevención integral del manejo del fuego. Se prevé beneficiar aproximadamente a 2.500 hogares, específicamente en las zonas de Concepción, Alto Paraguá, Velasco Sur y Velasco Norte, que en conjunto abarcan más de 600.000 hectáreas.
El bosque seco chiquitano es una zona estratégica para Bolivia, albergando un gran potencial ambiental, económico y cultural. Sin embargo, también es una ecorregión de alta vulnerabilidad a los incendios forestales. El proyecto TREES busca justamente restaurar paisajes forestales degradados, así como identificar y promover potenciales de desarrollo que vayan más allá de la agroindustria.
Para ello, el proyecto se encuentra dividido en cuatro ejes principales: la restauración de bosques y cuencas, la asistencia técnica para medios de vida sostenibles, la prevención y gestión de incendios y, finalmente, la gestión del proyecto, su monitoreo y evaluación.
Para la primera arista de este proyecto, la FCBC plantea un trabajo cercano con viveros agroforestales. Como Roberto Vides, director ejecutivo de la fundación, explica, la restauración es un proceso que involucra mucho más que solo plantar árboles. Viveros forestales como el de la comunidad Colorado juegan un rol fundamental en la restauración, recolectando semillas de especies nativas para recuperar el ecosistema y monitoreando el crecimiento de plántulas vitales para la reforestación.

El Grupo Banco Mundial tiene una política de paridad de género muy sólida, a la cual este proyecto procura atenerse. El principal motor de estos viveros es, en su mayoría, la participación de las mujeres, lo que va acorde al enfoque de igualdad de género que tiene esta iniciativa.
Para el segundo eje del proyecto se busca promover prácticas agrícolas y agroforestales más sostenibles. Se pretende identificar aquellos productos con un fuerte potencial económico, como la almendra chiquitana, y proveer asistencia técnica para ampliar estas operaciones comerciales. En esencia, la creación de empleo tanto para mujeres como para jóvenes es central en este eje del proyecto, ya que lo que se busca es retener el talento de los productores de esta región.
Otro ejemplo es el fomento de la producción y comercialización del aceite de cusi, un producto que ha tenido bastante éxito comercial a nivel nacional y cuyas productoras son en su mayoría mujeres de la zona.
El tercer eje de este proyecto busca equipar y preparar a las comunidades para reducir, en la mayor medida posible, los riesgos presentados por los incendios forestales. Este componente contempla la implementación de brigadas comunitarias responsables de la prevención y de la respuesta rápida al fuego.
El cuarto y último componente será responsable de garantizar toda la gestión del proyecto a través de una Unidad de Gestión del Proyecto (UGP). El intercambio de ideas y resultados, así como del conocimiento adquirido en el proceso, será difundido a través de talleres y visitas comunitarias, entre otras actividades.
El Bosque Seco Chiquitano es el bosque seco tropical más extenso de toda Sudamérica, con una superficie aproximada de 240.000 kilómetros cuadrados (o su equivalente a 24 millones de hectáreas). Sin embargo, esta zona enfrenta una serie de amenazas que van mucho más allá de los incendios forestales, como la expansión de la frontera agrícola y la pérdida de biodiversidad.
La FCBC es una institución que, desde hace más de 20 años, se dedica a promover la convivencia armónica entre la sociedad y la naturaleza del Bosque Chiquitano. Gracias a su trayectoria, su capacidad para gestionar proyectos de alto valor económico y sus distintas alianzas estratégicas, ha sido el actor indicado para llevar a cabo un proyecto pionero en materia de conservación en el departamento de Santa Cruz y en Bolivia.
Si bien este es un proyecto piloto, su éxito en los próximos años podría convertirse en un motor que impulse otras iniciativas de conservación a gran escala en el país.
***
Sobre el autor
-
Aina Martínez
Aina Martínez es economista de profesión y se especializa en las áreas de economía del desarrollo y economía sostenible. Se define como una curiosa insaciable, apasionada por conocer nuevas personas y estilos de vida ajenos al suyo, una inclinación que atribuye a la influencia de los "personajes extravagantes" encontrados en sus lecturas favoritas. Para Martínez, el periodismo y la literatura se encuentran intrínsecamente entrelazados, pues ambas disciplinas comparten la capacidad de conectar con las personas, ofrecer una plataforma a quienes más lo necesitan y contar historias desconocidas, ocultas, crudas o difíciles tal y como son las del mundo real. Forma parte del equipo de Nómadas, con cuyos valores de sustentabilidad y justicia social se identifica plenamente. A través de sus reportajes, espera contribuir a la misión de la revista y a su compromiso con un mundo más justo y consciente.



