
En una alianza importante, los municipios de Guanay y Teoponte consolidan un corredor biológico de 66.831 hectáreas para proteger sus fuentes hídricas. Mediante leyes históricas, tecnología satelital y el empoderamiento de la identidad leco, las comunidades enfrentan el asedio de la minería y los incendios.
“Burua rik´a chi´iyahu, chiraya Ndoua, Yá-bitaka-taka”. En idioma leco, estas palabras significan: “Así como somos bosque somos agua, somos vida”. Es un lema y también es la punta de lanza de una lucha silenciosa de miles de familias en el norte de La Paz que han decidido poner un límite definitivo a la degradación de su territorio.
La creación del Área Natural de Manejo Integrado Municipal (ANMIM) Puerta Amazónica en Guanay y su hermana, el área Dowara Kanda Tech Uyapi, en Teoponte, significa un cambio de paradigma en uno de los lugares de Bolivia donde la minería extractivista está destruyendo a la naturaleza. Según explica Ulises Javier Ariñez Flores, gestor municipal de la Fundación Natura Bolivia designado a los municipios de Guanay y Teoponte, estas dos áreas protegidas son herramientas tangibles de conservación concebidas como un acto de legítima defensa encabezada por sus propios gobiernos locales y sus habitantes.
Ulises remarca que el nombre de Dowara Kanda Tech Uyapi, en lengua Leco, significa “el lugar de los bosques y las aguas vivas del pueblo Leco”.

El muro legal: ley 002 contra el extractivismo
El 2 de abril de 2024 marca un antes y un después para el municipio de Guanay. Ese día se sancionó la Ley Municipal N° 002, un documento que otorga a la naturaleza un estatus de protección legal inquebrantable sobre 42.650,43 hectáreas. Esta normativa establece sanciones administrativas, civiles y penales para quienes atenten contra el ecosistema.
La ley es estratégica. Divide el territorio en dos grandes bloques: 23.275 hectáreas de conservación estricta para proteger las cuencas que alimentan a la región, y más de 19.000 hectáreas destinadas a la regeneración. Este blindaje jurídico apunta directamente a los dos grandes “villanos” del territorio: la minería aluvial, que devora los lechos de los ríos, y la deforestación descontrolada para la agricultura intensiva.
El espejo del bosque: cuando la identidad es la mejor vigilancia
A diferencia de otros proyectos de conservación impuestos desde escritorios urbanos, aquí se ha trabajado en la “apropiación territorial”. La premisa es potente: la persona no vive en el bosque, la persona es el bosque.
A través de un concepto visual donde el habitante se mira en un espejo y no ve su rostro, sino la espesura de la selva y el rugir del jaguar, se ha logrado reconectar a la juventud y a las autoridades tradicionales con su raíz. El pueblo leco y las centrales interculturales de Horizontes han entendido que su identidad está ligada a la salud de esas montañas. Si el bosque desaparece, la cultura leco se extingue.
El ejército de los guardianes y la tecnología smart
Pero la mística no basta para frenar a las dragas mineras. El plan estratégico de los municipios revela un despliegue de seguridad comunitaria de alto nivel. Ulises Javier Ariñez Flores destaca que el éxito de este sistema radica en el Plan de Resguardo y Monitoreo, que en propuesta se tiene integrar a los “guardianes comunales” directamente en el organigrama de los Gobiernos Autónomos Municipales, dándoles institucionalidad y respaldo técnico.
Estos guardianes no son vigilantes improvisados. En comunidades estratégicas como la central Horozintes que abraza a 4 comunidades donde la producción es netamente ecológica y con bastantes fuentes de agua, donde se elegio en una asamblea general la incorporación de jóvenes que operan equipos de respuesta rápida que utilizan:
- Software SMART: Una herramienta de monitoreo satelital y de campo para registrar incidentes en tiempo real.
- Foto trampeo: Un sistema de trampas cámara diseñado para rastrear a los tres grandes indicadores de la salud del bosque: el jaguar (Panthera onca), el anta y el mítico oso jukumari, único úrsido de Sudamérica que hoy encuentra refugio en estas cumbres húmedas. (que se implementará en la gestión 2026)
- Control de cuencas: El monitoreo constante del caudal y la calidad del agua, el recurso más valioso que la minería amenaza con contaminar con sedimentos y metales pesados.
Un corredor de vida frente al apocalipsis de fuego
La importancia regional de este proyecto es masiva. Al unir Puerta Amazónica con Dowara Kanda Tech Uyapi, se crea un corredor biológico continuo que colinda con el Parque Nacional Madidi. Estamos hablando de un escudo verde que protege los bosques yungueños montanos, ecosistemas que reciben más de 3.000 mm de lluvia al año y que funcionan como “fábricas de agua” para el consumo humano y el riego.
Sin embargo, el peligro acecha. Los mapas de diagnóstico identifican zonas críticas en el límite oeste, donde los incendios forestales de 2023 y 2024 han dejado cicatrices profundas. La presión por la expansión minera es constante, pero la respuesta de Teoponte y Guanay ha sido institucionalizar el cuidado.
El protagonismo de las guardianas
Uno de los ángulos más reveladores de este proceso es el liderazgo de las mujeres. La estrategia comunicacional y operativa las sitúa en el centro de la toma de decisiones. Son las madres y jóvenes quienes hoy toman los micrófonos de las radios locales y gestionan grupos de WhatsApp para alertar sobre columnas de humo o ingresos no autorizados al área protegida.
En Guanay y Teoponte, la conservación ha dejado de ser una palabra para convertirse en una estructura de supervivencia. El norte de La Paz ha decidido que su futuro no está en el brillo del oro que destruye, sino en la transparencia del agua que fluye desde sus montañas protegidas. Los guardianes están en sus puestos, las cámaras están listas y la ley está escrita. El bosque, por fin, tiene quien le cubra las espaldas.
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