
Los hechos suscitados en el departamento de Potosí, Bolivia, en enero de 2026, han quedado en la retina y las fibras más hondas de la relación humanos con la naturaleza. Circuló en varias redes sociales un video de un puma (Puma concolor) en el municipio de Vitichi (Potosí), que había sidoalcanzado por una trampa puesta para eliminarlo con tal saña que no les bastó con atraparlo, sino que le tiraron piedras mientras él rugía desesperado y se estima que lo habrían matado de esa forma.
Esta situación es sumamente alarmante, porque no es un hecho aislado y porque invisibiliza la importancia ecológica de esta especie de supradepredador en los ecosistemas, valor que muchas veces es ignorada por las comunidades y analizar su implicancia es urgente.
Entender que el puma andino es una alusión de interconexiones evolutivas, ecológicas, históricas e incluso culturales, nos brinda un pantallazo preliminar. Esta especie posee una gran capacidad de adaptación a diferentes hábitats, puede vivir incluso en zonas con poca vegetación en zonas abiertas. Aunque de acuerdo al Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia (2009) el Puma si bien tiene requerimientos de hábitat generalistas, posee densidades poblacionales bajas. Ha sido removido de listas rojas previas, solo en base a datos de poblaciones en tierras bajas de Bolivia; el mismo texto de la versión del 2009, asevera que las poblaciones de puma en las tierras altas de Bolivia han sido eliminadas o son bajas.
Estos datos son preocupantes, pues el puma es un carnívoro terciario o supradepredador y su ausencia o reducción de sus poblaciones tiene efectos adversos en el ecosistema.
Actualmente el municipio de Vitichi no cuenta con censo de poblaciones y densidad de individuos de esta especie de félidos – aunque por la ley de transferencia de energía los pumas por lo general tienen una baja densidad poblacional y por ende requieren de extensas áreas para cazar – lo que exacerba el problema, lo invisibilisa y crea una mentís de acciones de los habitantes humanos actuales de este territorio, pues, el puma es uno de los animales por excelencia en el mundo prehispánico, sobre todo por su fiereza y considerado además un Dios, representado en textiles, arquitectura. Incluso muchos apellidos derivan de ese vocablo.
Esta situación ha derivado en un evidente conflicto animal – humanos, que no solo se da en Vitichi sino que es la causa principal de la casi desaparición de esta especie en la región de los Andes bolivianos.
Esto se evidencia en algunos comentarios en la red social Facebook al respecto: “No son cazadores, son campesinos defendiendo su ganado”; “a estas horas ya lo habrán hecho charchi (vocablo quechua, para carne seca o deshidratada) ; “En Vitichi se suele utilizar esas trampas dañinas para el ecosistema, incluso en una ocasión se comieron al pobre puma, sancionen a su alcalde incompetente” “¿cómo le explicas al comunario la pérdida de su ganado que es el sustento de su familia?, se tiene que ver ambas caras de la moneda”; “Hagan una ley que favorezca a los animalitos protegidos y también al comunario, no es solo decir animales protegidos y quién responde por los daños que dejan a los comunarios cuando matan su ganado, ojo no solo matan uno sino de 5 para arriba, tienen que ver ambas caras de la moneda y no es solo decir pobre animalito, hace años en sabaya se lo mataron 20 a 50 llamas y los dueños llorando por la televisión y no escuché decir pobres comunarios, solo veo a gente hipócrita que sale sin propuestas”; ¿qué crees que la llama va vivir en casa ? Y donde va comer de día, ese animal no perdona ni de día ni de noche y al dueño quien le va resarcir por eses (esos) daños”; de noche tiene corral las llamas, el puma igual entra de día el ganado va al cerro a comer pasto y cuando mata el puma, mata de 20 y más y quien nos devuelve tantas cabezas, muerto, muerto es ni para vender ni para comer da”.
Es innegable el descontento (en algunos casos animadversión) de estas personas con la presencia del puma en el territorio. Por esa razón en este artículo planteo que el origen de esta problemática va más allá de solo pensar al Puma como un ser que irrumpe arbitrariamente en los intereses de los ganaderos de la zona. La presencia más frecuencia de este félido, no es casualidad o saña, responde a la confluencia de factores interconectados que en suma fragmentan su hábitat, lo desplazan y en muchos casos acaban incluso con las especies, aunado por los efectos de contaminación de cuerpos de agua (sobre todo el rio Vitichi) y aire con agentes de polución, ruido y vibraciones que generan por ejemplo actividades mineras.
En ese marco, de acuerdo al El Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales -SENARECOM (2025), existe actividad minera en el Municipio de Vitichi – a pesar de tener un alto potencial productivo frutícola- Además el Alcalde de Vitichi Silverio Donaire en 2024 denuncio que su Municipio es afectado por la contaminación de ríos. Entonces hay elementos importantes para establecer que el factor minería en la zona aporta a la problemática, pues la minería afecta a la biodiversidad en múltiples escalas.
Otro aspecto importante en el análisis es la invasión de hábitats por aumento en los espacios poblacionales y la ganadería intensiva de camélidos. El elemento anterior y este denotan un umbral antropocentrista de esta problemática.
Por esta razón es sustancial comprender que los Pumas son supradepredadores; es decir, que en teoría se encuentra en la cima de la cadena alimentaria, o que no tiene depredador; sin embargo, en el caso del Puma atrapado en Vitichi y otros, no se cumpliría esta premisa, ya que está siendo cazado con frecuencia por el ser humano, convirtiéndose este en su depredador.
Lo más preocupante en este caso, es la fragmentación de hábitats que puede tener relación con la instalación de actividades mineras de acuerdo a Primack (2002). En el caso particular acerca de la perdida de la conectividad ecológica. Los pumas al ser forzados a moverse por paisajes fragmentados, entran en contacto con ganado y personas y cazar en lugares y presas que en otrora no eran usuales. Cuando las habitas se fragmentan las poblaciones de presas disminuyen, razón por la cual los Pumas están recurriendo con más frecuencia a cazar llamas (Lama glama) y ovejas (Ovis aries) en la zona.
Y si indagamos más profundo en la cadena trófica, habrá que comprender que la fragmentación de hábitat no solo afecta a los Pumas, sino también a los depredadores secundarios, para el caso particular de estudio pueden ser zorros o víboras de los cuales se alimenta el Puma también. Es posible que las poblaciones de estos depredadores secundarios estén mermando y así afectando toda la cadena trófica.
En definitiva, estos conflictos emergieron porque todo este enmarañado de desequilibrios en el ecosistema producto de la actividad humana que se supedita a intereses económicos, en una evidente mercantilización de la vida, busca la ganancia máxima para la especie humana. Sumado por la dejadez de las autoridades Municipales, Departamentales y Nacionales. Un marco normativo boliviano escaso y limitado a: Constitución Política del Estado, Ley 1333 de Medio Ambiente relacionado a delitos ambientales por caza ilegal , Ley 300 Marco de Madre Tierra y Bolivia es signataria de convenios Internacionales como el Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica.
En ese escenario de urgencia, son necesarias proyectos e investigaciones profundas que se centren en la conservación del Puma y la integralidad del ecosistema, ejecutadas por todos los niveles del Estado y Organizaciones de la Sociedad Civil. Evaluaciones de causas de mortalidad de ganado por depredación versus muertes por mal nutrición, por ejemplo. Ya que el ser humano si puede matar al ganado, porque en su lógica se justifica que genera ganancia económica su muerte; sin embargo, el puma no puede matar al ganado porque en la lógica humana el nicho ecológico el puma o su función ecosistémica no importan.
A nivel comunal se pueden instaurar vigilias nocturnas comunitarias acompañadas por la cría de canes. Cambiar la crianza intensiva de las especies camélidas y ovinas; es decir, pensar los usos posibles que el ganado dará al hato. Los comunarios y dueños de ganado, tendrán que invertir en sitios que acojan adecuadamente al ganado.
Las Autoridades antes de considerar resarcimientos económicos a los pecuarios por pérdida de ganado por depredación del Puma, habrán de indagar pertinentemente sobre el origen holístico de esta problemática, de lo contrario nuevamente se estarían reduciendo la problemática a la dimensión económica y asistencialista.
En definitiva este conflicto es asimétrico y es producto de un asedio invisible de la actividad humana por actividades mineras, ganadería intensiva u otros y no alcanza a entender que el puma como supradepredador, es el máximo regulador del ecosistema y la fragmentación de su hábitat desestabiliza toda la red trófica. Su conservación es un indicador de la salud y conectividad del paisaje. Su papel ecológico del puma es insustituible y requiere justica ambiental.
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