
La movilización de la ciudadanía y especialistas logró poner en la agenda pública la crisis que atravesaba el Jardín Botánico de La Paz. Tras casi un mes sin suministro de agua, el alcalde César Dockweiler inspeccionó el predio, reconoció la deuda que EMAVERDE mantiene con la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) y comprometió la restitución del servicio de agua potable para el Jardín Botánico y otros parques afectados. Pero hasta hoy lunes 20 de julio, el servicio de agua aún no ha vuelvo al Jardín Botánico de La Paz.
Aunque la emergencia fue atendida, la crisis dejó al descubierto problemas de gestión que pusieron en riesgo uno de los espacios de conservación, investigación y educación ambiental más importantes de la ciudad.
De acuerdo con la administración del Jardín Botánico, EMAVERDE mantiene una deuda aproximada de 120.000 bolivianos por consumo de agua con la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), obligación que se habría acumulado desde la pasada gestión municipal. La suspensión del servicio tomó por sorpresa al personal del Jardín Botánico, ya que estos pagos son responsabilidad de la empresa administradora EMAVERDE. Durante casi un mes de suspensión del servicio, los efectos del estrés hídrico fueron visibles en distintas colecciones vegetales y generaron preocupación entre especialistas y trabajadores del Jardín Botánico.
Para comprender la gravedad del problema, primero hay que entender qué representa el Jardín Botánico para la ciudad de La Paz. Sus aproximadamente 16.627 metros cuadrados no están destinados únicamente a la recreación o al ornamento. Este espacio constituye un centro de conservación de flora, investigación científica y educación ambiental que resguarda una importante colección de especies provenientes de diferentes regiones de Bolivia. Además de consolidarse como uno de los principales pulmones verdes de la ciudad, brinda refugio, alimento y sitios de descanso para diversas especies de aves e insectos polinizadores que forman parte de la biodiversidad de la urbe paceña. Sus senderos también se han convertido en un espacio para quienes buscan caminar, meditar o simplemente reencontrarse con la naturaleza.

“Lo que estamos perdiendo día a día es la esencia del Jardín Botánico…”
Con tres años en la administración del Jardín Botánico Municipal y más de 15 años acompañando la evolución de este espacio de conservación la bióloga Noemí hoy observa con preocupación que la falta de suministro de agua comienzan a dejar huellas visibles en un lugar al que ha dedicado gran parte de su vida profesional. Desde el punto de vista biológico, advierte que las consecuencias son evidentes. “Las plantas arbustivas y herbáceas presentan un alto estrés hídrico. Se observa un cambio de color, pérdida de firmeza en hojas y tallos, especialmente en las especies herbáceas y los arbustos”, explicó.
Debido a estas condiciones, las labores habituales de mantenimiento han debido suspenderse. El corte de césped, la poda de arbustos o la remoción de malezas podrían incrementar aún más el estrés de las plantas y acelerar su muerte.
Durante el recorrido realizado por el Jardín Botánico fue posible observar el esfuerzo del reducido equipo de trabajadores para enfrentar la emergencia. Con apenas cuatro personas a cargo del mantenimiento de todo el predio, el personal protege las especies más sensibles utilizando mallas de sombra y cubriendo el suelo con hojarasca para conservar la humedad y reducir el impacto de la sequedad. Son medidas temporales que fueron implementadas durante la suspensión del servicio y que permitieron reducir parcialmente el impacto del estrés hídrico hasta la restitución del suministro de agua. Más allá de cumplir una función laboral, varios de los trabajadores expresaron sentirse responsables de cuidar un espacio que consideran parte de su propia historia y de la ciudad.
Como parte de las acciones de emergencia, Quispe planteó la habilitación de tanques para almacenar agua destinada al riego, además de priorizar la atención de las especies más vulnerables para reducir las pérdidas. Sin embargo, aclaró que estas medidas solo permitirían mitigar parcialmente el impacto y no sustituyen el suministro permanente de agua que requiere un jardín botánico.
Para la especialista, lo que está en riesgo va mucho más allá del deterioro de la vegetación. “Hasta hace unas semanas era una de las pocas áreas verdes mejor conservadas de la ciudad. El Jardín Botánico es un bosque urbano donde conviven árboles, arbustos, plantas herbáceas, especies aromáticas, florales y pastos que conforman un paisaje único en medio de la ciudad. Lo que estamos perdiendo, día a día, es su esencia: ese espacio donde la naturaleza aún permite escuchar el canto de las aves y encontrar tranquilidad en medio del caos urbano”, reflexionó.
Quispe recordó además que el patrimonio del Jardín Botánico está conformado por aproximadamente 85 familias botánicas, 405 especies y cerca de 25.000 especímenes vivos, entre árboles, arbustos, palmeras, cactáceas y otras colecciones vegetales de origen nativo, endémico e introducido. Advirtió que varias de estas especies pertenecen a colecciones con diferentes categorías de vulnerabilidad y que, si la situación se prolonga, las pérdidas podrían ser irreversibles. “Las primeras en colapsar son las plantas herbáceas; luego los arbustos y, finalmente, los árboles. Aunque estos últimos resisten más tiempo, la pérdida de la vegetación que protege el suelo reduce la humedad y los nutrientes. Las pérdidas son irreversibles”, concluyó.

“Es un lugar donde todavía se puede encontrar tranquilidad”
La preocupación por el estado del Jardín Botánico también fue compartida por sus visitantes. Durante un recorrido realizado para este reportaje, varias personas manifestaron su sorpresa al conocer que el espacio había permanecido cerca de un mes sin suministro de agua. Algunas señalaron que inicialmente atribuyeron el aspecto seco de la vegetación al invierno, pero coincidieron en que el deterioro era evidente.
Los visitantes destacaron que el Jardín Botánico representa uno de los pocos espacios de la ciudad donde aún es posible caminar, leer o descansar en contacto con la naturaleza. Consideraron que el costo simbólico de ingreso contrasta con el importante servicio ambiental, educativo y social que presta este espacio, por lo que el abastecimiento de agua debería garantizarse como un servicio esencial para su conservación.
“La biodiversidad urbana también necesita agua”
Para Konka Jauregui, activista ambiental voluntario de TAYKA, miembro de la Coordinadora en Defensa de la Madre Tierra (CODMA) y del Consejo Ciudadano de Gestión Ambiental, la falta de agua en el Jardín Botánico debe entenderse dentro de una problemática mayor: la necesidad de preservar los espacios verdes urbanos frente a un escenario climático cada vez más complejo.
“Es importante mantener cada centímetro cuadrado de áreas verdes, porque junto con el arbolado urbano, los jardines, los huertos, las áreas protegidas y los parques forman corredores biológicos que permiten la continuidad de los flujos de aves, mamíferos, insectos y toda la biodiversidad urbana”, explicó.
Jauregui advirtió que estos espacios cumplen una función que va más allá de lo ornamental, ya que contribuyen a la regulación ambiental de las ciudades y tienen una relación directa con la calidad de vida y la salud de la población. En ese sentido, cuestionó que áreas de interés público ambiental puedan quedar afectadas por problemas administrativos relacionados con el suministro de agua.
“No es un consumo doméstico. Estos espacios cumplen un servicio ambiental para la ciudadanía y debería existir un régimen especial que garantice la provisión de agua para este tipo de áreas”, señaló.
El activista consideró que la solución no debería recaer únicamente en los ciudadanos mediante acciones voluntarias, sino en las instituciones responsables de administrar los bienes públicos. “Los ciudadanos ya cumplen su parte pagando impuestos y eligiendo autoridades; quienes tienen la responsabilidad de administrar los espacios públicos son las instituciones”, afirmó.
La movilización ciudadana incluyó campañas en redes sociales y acciones de apoyo para regar manualmente las especies más afectadas, contribuyendo a visibilizar la problemática.

La responsabilidad de proteger los espacios verdes de La Paz
Lo ocurrido en el Jardín Botánico no parece ser un hecho aislado. Se pudo identificar la falta de suministro de agua en casi todos los espacios administrados por EMAVERDE, entre ellos el Parque de las Cholas, la laguna de Cota Cota, donde trabajadores señalaron dificultades para mantener las áreas verdes y garantizar servicios básicos para los visitantes.
La crisis evidenció la necesidad de una respuesta integral e inmediata por parte de la Unidad de Parques, Jardines y Espacios Públicos de EMAVERDE. Se debe priorizar la coordinación con la administración del Jardín Botánico en la implementación de medidas que permitan preservar este patrimonio natural. Las propuestas técnicas planteadas por la administradora del Jardín botánico, como el almacenamiento de agua para riego de emergencia y la protección de las especies más vulnerables, constituyen alternativas que merecen ser atendidas con la urgencia que la situación demanda.
La fiscalización llega al Concejo Municipal
La concejal del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, Casimira Lema, informó que, tras recibir denuncias de vecinos, visitantes y especialistas, realizó una inspección técnica al Jardín Botánico para verificar la situación. Según explicó, encontraron grifos sin agua, jardines secos, baños fuera de servicio, viveros deteriorados y especies afectadas por la falta de riego. La autoridad advirtió que el problema ya trasciende el mantenimiento, pues varias plantas presentan estrés hídrico, una condición que puede debilitarlas, volverlas más vulnerables a enfermedades e incluso provocar su muerte si no se actúa con rapidez. “Recuperar una planta puede tomar años; perderla puede ocurrir en semanas”, señaló.
Lema indicó que espera que la inspección realizada por el alcalde este sábado 18 de julio se traduzca en un plan verificable para garantizar el abastecimiento de agua, proteger las especies en riesgo y recuperar este espacio. Asimismo, anunció que ejercerá sus atribuciones de fiscalización mediante la solicitud de informes oficiales y el seguimiento al estado de las especies y a las medidas de recuperación. La concejal recordó que el Jardín Botánico de La Paz constituye un patrimonio ambiental cuyo deterioro afecta no solo a los paceños, sino también a la conservación de la biodiversidad, la investigación científica y la calidad de vida de las ciudades.
Tras la inspección, el alcalde César Dockweiler reconoció que la suspensión del suministro de agua estaba relacionada con la deuda que EMAVERDE mantenía con la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS). Asimismo, comprometió acciones para garantizar el abastecimiento de agua potable tanto en el Jardín Botánico como en otros espacios administrados por la empresa municipal.
La ciudadanía impulsó la reacción institucional
La respuesta ciudadana ya comenzó incluso antes de los anuncios oficiales. Durante los últimos días, vecinos y voluntarios acudieron al Jardín Botánico con botellas y bidones de agua para regar, planta por planta, las especies más afectadas, en un gesto que reflejó el valor que la población otorga a este espacio emblemático de la urbe paceña.
La emergencia del Jardín Botánico demuestra que conservar estos lugares va mucho más allá de regar plantas o mantener jardines. En una ciudad como La Paz, donde las áreas verdes disminuyen frente al avance del cemento, su protección debe ser una política permanente y no una respuesta motivada únicamente por la urgencia o la presión ciudadana. La restitución del agua representa un alivio para el Jardín Botánico, pero no borra las consecuencias de varias semanas de estrés hídrico ni las interrogantes sobre la gestión de los espacios verdes municipales. La crisis demostró que la vigilancia ciudadana, el trabajo de especialistas y la fiscalización pública fueron determinantes para acelerar una respuesta institucional.
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Sobre el autor
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Cecilia L. Martínez Gutiérrez
Cecilia Martínez Gutiérrez, periodista del Programa de Periodismo Indígena Ambiental de la Fundación ORE - UPSA. Vive en La Paz y dedica su labor independiente a explorar los vínculos entre el medio ambiente y los pueblos indígenas. Encuentra inspiración en el contacto con la naturaleza y en las voces de los pobladores locales o ancestrales, cuyas historias nutren la esencia de la suya y le permiten llevar su legado a otros, tejiendo puentes de empatía y entendimiento.



