
En la primera línea de batalla contra los incendios forestales, la minería ilegal y el crimen organizado que acechan las áreas protegidas de Bolivia, se encuentran hombres y mujeres desprovistos de las garantías más elementales. Marcos Uzquiano, presidente de la Asociación Boliviana de Agentes de Conservación (ABOLAC) lamenta que el 60% de los guardaparques nacionales trabaje bajo contratos eventuales, arrastrando décadas de precariedad, salarios desfasados y la total ausencia de seguros de vida o atención médica digna. Esta vulnerabilidad extrema —afirma— ha dejado de ser una estadística laboral para convertirse en una tragedia humana que debilita la última frontera de defensa de los ecosistemas más sensibles del país.
Con la urgencia de quien ve avanzar un camino sin retorno hacia el desastre ambiental, Uzquiano detalla las limitaciones críticas en el terreno y lanza un llamado directo al primer mandatario. En esta entrevista profunda, explica por qué fortalecer al cuerpo de guardaparques no es un gasto, sino una inversión de salvataje urgente para la sostenibilidad climática y económica de toda la nación.
— Ustedes han pedido al presidente Rodrigo Paz la creación de ítems, una nivelación salarial y mejores condiciones laborales. ¿Por qué consideran que estas demandas ya no pueden seguir postergándose?
— Es súper importante la atención de estas demandas, puesto que es más de una década, sinceramente, en la cual los guardaparques de las diferentes áreas protegidas de Bolivia vienen peregrinando, particularmente los guardaparques eventuales. Y considero que, por justicia, como una manera de retribuir a aquellos hombres y mujeres que están protegiendo y conservando el patrimonio natural de Bolivia, arriesgando su vida de manera diaria, dando su mejor sacrificio y su mejor esfuerzo para poderle garantizar a la sociedad, al pueblo boliviano y a la humanidad un ambiente sano, saludable y protegido, el Estado debe atender de manera favorable esta demanda. Considero que ese es un primer elemento que el Gobierno debe tomar en cuenta y debe responder de manera positiva. Nuevamente reitero, tomando en cuenta la importancia del rol que cumplen los guardaparques para proteger y preservar nuestras áreas protegidas a nivel nacional. Entonces, ese es un primer elemento que yo quisiera que se lo pueda debatir y analizar conjuntamente con el presidente. Estoy absolutamente convencido de que el presidente, escuchando de primera voz, de primera mano de los guardaparques, de los verdaderos actores de las áreas protegidas, vaya a tener una lectura correcta, una lectura apropiada y pueda atender de manera favorable esta petición.
— Han señalado que cerca del 60% de los guardaparques nacionales continúa con contratos eventuales, pese a que algunos llevan más de 20 o incluso 30 años de servicio. ¿Qué efectos tiene esa precariedad laboral sobre la protección de las áreas protegidas?
— Es evidente que el 60% de los 300 guardaparques que existen en las 23 áreas protegidas de Bolivia permanecen bajo estos contratos de eventualidad. ¿Y cómo repercute?, ¿cuál es el efecto? Por un lado, el efecto que tiene esto en el desempeño y en el rendimiento de los guardaparques, en el espíritu de cuerpo que tiene que existir en todas las áreas protegidas, simplemente debilita la unidad muchas veces, porque te segrega a guardaparques TGN de guardaparques eventuales. Por un lado, guardaparques que sí gozan de todos los derechos laborales establecidos por la normativa y la Constitución Política del Estado a nivel de Bolivia; y por el otro lado, los guardaparques eventuales que, haciendo el mismo trabajo, cumpliendo con el mismo empeño, con el mismo sacrificio, la misma función, no tienen derecho a las vacaciones, no tienen derecho a los bonos de antigüedad, no tienen derecho a muchos beneficios de los que gozan los guardaparques que son parte del TGN. Entonces, esto repercute, como te digo, en el sentimiento de unidad que debería existir en las áreas protegidas. De cierta manera, también genera división, genera desmotivación y una mirada a veces un poco incómoda con los mismos guardaparques por ese trato desigual que existe.

— ¿Cómo repercute esto en la conservación de nuestras áreas protegidas?
— Pues obviamente el tema de motivación para el guardaparque, tener a su familia bien atendida, tener a su familia segura y su puesto laboral estable, va a repercutir en un desempeño óptimo, que va a repercutir al mismo tiempo en la conservación y en la protección de las áreas protegidas. Pero la figura contraria es tener guardaparques poco atendidos bajo una figura laboral bastante compleja por esta modalidad de contratos eventuales, lo que simplemente deteriora esa posibilidad de garantizar un sistema equilibrado, un sistema protegido, como te decía anteriormente, a nivel de las áreas protegidas.
Y obviamente eso debilita ese sentimiento, nuevamente reitero, de unidad, de capacidad de respuesta muchas veces, porque no solamente repercute en que unos sean TGN y los otros sean eventuales; incluso repercute en que los salarios para los eventuales muchas veces llegan con mucho retraso. Entonces, cuando tú quieres organizar una patrulla, por ejemplo, quieres desplegar guardaparques a zonas de conflicto, tienes guardaparques que han recibido su salario versus otros que todavía no lo han recibido, lo que muchas veces tarda semanas; entonces automáticamente te ves limitado de poder mover personal de manera rápida, de manera efectiva, a determinadas zonas, porque evidentemente también se requiere darle lo básico necesario al personal: sus insumos, sus víveres, todo lo que ellos necesitan en campo.
Y muchas veces, como te digo, eso también repercute en la familia, porque nadie puede irse al campo por un largo período de tiempo o hacer determinadas actividades sabiendo que su familia no tiene lo básico necesario para sobrevivir en sus comunidades o en las poblaciones, porque el guardaparque depende al 100% de su salario, no puede dedicarse a otra actividad porque estamos 24/7 en campamentos. Esto, como bien decía, ya es muchas veces insostenible considerando el costo de vida y la inflación que se tiene actualmente; no abastece, además que el sueldo de los guardaparques eventuales bordea el mínimo nacional o un poquito más. Lo que recibe un guardaparque eventual deben ser como 3.500 bolivianos en promedio de líquido pagable, entonces eso ya no es suficiente ni garantiza el poderle proveer a su familia lo básico necesario para la educación, para la salud, para la vestimenta y también para que el mismo guardaparque pueda llevarse sus implementos de primera necesidad a sus campamentos.

— Los guardaparques son la primera línea frente a incendios forestales, minería ilegal, tráfico de fauna, avasallamientos y otras amenazas. ¿Con qué limitaciones concretas están enfrentando hoy esos riesgos en el terreno?
— Los guardaparques afrontan, como bien decimos o se conoce públicamente, una serie de riesgos al cumplir su función de defensa y protección de las áreas protegidas. Las mismas situaciones de hostilidad que se generan por la naturaleza del trabajo que ellos desarrollan, el confrontarse muchas veces a bandas criminales que están dedicadas a la minería ilegal o que tienen mucho que ver con el tráfico ilegal de fauna silvestre, incluso otros tipos de ilícitos que, sin estar directamente relacionados a la función que cumple un guardaparque, como por ejemplo el tema del narcotráfico, amenaza permanentemente la seguridad y la integridad de nuestros guardaparques, sin contar con las amenazas naturales del trabajo o los riesgos que esto implica, como contraer enfermedades tropicales por la picadura de mosquitos (como el mosquito que transmite la leishmaniasis o la fiebre amarilla), u otro tipo de enfermedades que son típicas de áreas remotas o áreas silvestres; o sufrir, por ejemplo, la mordedura de serpientes, o la posibilidad de sufrir accidentes, vuelcos en embarcaciones, ahogamientos, sofocamiento por el tema de las altas temperaturas en el combate de incendios forestales o la inhalación de excesivas cantidades de humo y ceniza al momento de combatir y liquidar estos incendios.
Como así te puedo citar una serie de riesgos y situaciones complejas que afronta el guardaparque de manera diaria, en las cuales muchas veces tienen que hacerlo desprovistos del equipo necesario para poderlo realizar de manera segura. Y esta deficiencia no es solamente logística, no es solamente la carencia de equipo de protección personal, no es solamente la carencia de campamentos en buen estado, no es solamente la deficiencia que se tiene para poderle dotar a los guardaparques de todas estas herramientas que son necesarias e importantes para que cumplan su función, sino también la falta del acompañamiento de las diferentes instancias del Estado al cumplimiento de su labor. Porque el guardaparque está cumpliendo, como bien decía, labores en situaciones de hostilidad, bajo amenaza, bajo riesgo constante, pero donde no tiene el apoyo de la Policía, de las Fuerzas Armadas, donde muchas veces ni siquiera la misma institución tiene la posibilidad de brindarle garantías para que él pueda desempeñar su función de manera segura.
Entonces, todos estos elementos hacen necesario que el Gobierno, que el Estado vuelque esta mirada hacia los guardaparques, que la gestión integral de las áreas protegidas verdaderamente tome un rumbo distinto, se fortalezca el sistema, se recupere la institucionalidad, se le dé el trabajo, se le dé el enfoque y el apoyo necesario a las áreas protegidas de Bolivia. Entonces creo que eso es un elemento muy importante que se lo tiene que tomar en cuenta, considerando nuevamente el riesgo que corren nuestros guardaparques para poder precautelar y conservar nuestras áreas protegidas.

— Más allá de los salarios, ustedes también hablan de seguros de vida, atención en salud y mejores condiciones de trabajo. ¿Qué historias o experiencias reflejan la vulnerabilidad con la que desempeñan su labor?
— Además del tema laboral y del tema salarial, nosotros lo que estamos planteando también es que el Gobierno, el Estado pueda proveer de un seguro de vida y un seguro de salud digno y acorde a los riesgos que corre un guardaparque en el desempeño de su labor. Nosotros estamos desempeñando funciones en zonas remotas, nuevamente voy a reiterar, alejados de ciudades, alejados de poblaciones, donde no se tiene la mínima posibilidad de acceder a un servicio de salud eficiente; y muchas veces es nulo, ni siquiera tenemos un servicio deficiente, simplemente no existe la posibilidad de que un guardaparque llegue a un centro médico donde pueda recibir una atención adecuada, una atención integral.
Entonces, todos estos elementos hacen que el planteamiento que estamos haciéndole al presidente y al Estado —porque esta no es una petición nueva— trascienda mucho más allá del tema laboral o del tema salarial, sino también que el Estado pueda comprender y entender la importancia de apoyar a los guardaparques en este aspecto. Y no es solamente el guardaparque, porque detrás del guardaparque también está la familia, también están los niños, están las esposas que tienen ese tipo de afectaciones por la calidad del seguro del que gozamos actualmente. Entonces, eso es muy relevante, que se lo pueda también considerar y tomar en cuenta, puesto que, nuevamente te digo, repercute de gran manera.
Por ejemplo, cuando se sufre un accidente, tenemos una experiencia acá con una colega guardaparque de la Estación Biológica del Beni, quien hace dos o tres años sufrió una fractura en el brazo y, bueno, donde por la falta de recursos y de medios, se le practicó la cirugía en uno de los hospitales locales, pero tristemente la cirugía no salió conforme se esperaba. Actualmente la situación es crítica, el brazo de la colega guardaparque está cada vez más afectado, está torcido, es bastante notorio, está como arqueado el brazo lastimado que ella tiene. Le han recomendado una nueva cirugía, puesto que la primera habría sido mal practicada, según los especialistas, pero no se tienen los recursos. Una cirugía de esa naturaleza se la han cotizado y cuesta aproximadamente entre 20.000 a 30.000 bolivianos; ni económicamente, ni el mismo seguro, nadie cubre este monto y estamos muy preocupados como ABOLAC de ver cómo vamos a hacer para poder ayudarle a esta compañera guardaparque.
Y así hay muchos otros casos. Hay casos donde la salud del guardaparque, sin ser por accidentes, se viene deteriorando día a día de manera imperceptible por afectaciones muchas veces cardíacas, la mala alimentación, el mal control de enfermedades como por ejemplo la diabetes u otro tipo de dolencias que, sin ser accidentes que corre el guardaparque, van deteriorando la salud. Hemos tenido por eso el año pasado cuatro guardaparques fallecidos a nivel de Bolivia y este año ya van dos; ya tenemos seis guardaparques fallecidos en menos de dos años, cuyos nombres son los siguientes: Alex Nay Vargas, (PN Madidi); Julio Guerra, (PN Iñao); Victor Achimo Cartagena, (PN Madidi); Dario Pizarro, (Amboro); Froilan Peña Arteaga, (PN Kaa Iya) y José Alupi Bataque, (PN Kaa Iya). Y eso nos preocupa tremendamente: la necesidad de fortalecer estos sistemas de salud que puedan darle al guardaparque la atención necesaria, y no solamente temas integrales de atención médica, sino también la atención dental, atención psicológica y todos los elementos que se necesitan.

— Si el Gobierno decide no atender esta agenda, ¿qué consecuencias podría enfrentar el Sistema Nacional de Áreas Protegidas en los próximos años, especialmente en un contexto de incendios y presión creciente sobre los territorios?
— El no atenderse de manera adecuada estas demandas, no solamente voy a reiterar en el ámbito laboral y salarial, sino también institucional, de ese fortalecimiento en el que venimos insistiendo —un fortalecimiento integral a las áreas protegidas—, implica también a los pueblos y comunidades que habitan dentro de nuestras áreas de conservación. Pues implica simplemente seguir profundizando ese debilitamiento frente a las amenazas integrales que tenemos. Voy a reiterar el tema de incendios forestales, se tiene el tema de minería ilegal, tala, tráfico de animales silvestres y muchas otras amenazas que son latentes en las áreas protegidas.
Entonces, el seguir con un sistema debilitado simplemente va a profundizar esta situación, esta crisis de desprotección y de descuido de nuestras áreas protegidas, donde tristemente el crimen organizado relacionado a ilícitos ambientales se está consolidando cada vez más y más. Ahí tenemos, por ejemplo, áreas protegidas como el Madidi que hasta hace unos cinco o seis años atrás no tenían la presión minera de la manera como la tienen hoy; pero día tras día, al no haberse hecho nada, al no habérsele dado a un área protegida de relevancia nacional como está la atención necesaria, el fortalecimiento ni el apoyo a los guardaparques, hace que la minería se consolide y vaya no solamente ya poniendo en riesgo ecosistemas naturales, los ríos, la selva y las montañas, sino también comprometiendo la salud de poblaciones y comunidades en situación de alta vulnerabilidad.
Entonces, por eso es tan importante, tan relevante que el Gobierno entienda la profundidad de lo que los guardaparques están planteando, que no lo vean solamente como una demanda de mejora a las condiciones laborales, sino como una conversación profunda donde queremos tocar todos estos elementos con el primer mandatario del país. Voy a reiterar eso: con el primer mandatario, porque ya nos hemos reunido en muchas otras oportunidades con ministros de Medio Ambiente, nos hemos reunido con viceministros de Medio Ambiente y evidentemente también con directores ejecutivos del Sernap en los diferentes momentos que hemos tenido, pero no se tiene la respuesta adecuada porque siempre indican que no existe presupuesto suficiente, que el TGN no asigna los recursos que debe asignar; y esto nos da a entender a nosotros que estas decisiones son de tipo político, por un lado, pero de muy alto nivel, donde se necesita la intervención de un primer mandatario que defina una hoja de ruta crítica encomendándole a sus ministros de Estado, a las diferentes instancias, que en un plazo perentorio puedan elaborar o diseñar un plan de salvataje y fortalecimiento integral a las áreas protegidas, de apoyo integral a los guardaparques en el marco de las demandas que estamos planteando. Ojalá que en el corto o mediano plazo pueda ser atendida esta petición que le estamos haciendo, como bien decía: el tema de los ítems TGN, el tema de la nivelación salarial, el tema del fortalecimiento institucional, de los seguros de vida y todo lo que estamos pidiendo, puesto que de otra manera va a ser un retroceso mucho mayor del que ya hemos tenido, y eso es lo que no queremos.
Eso va a repercutir mucho si es que no se lo atiende, va a repercutir de gran manera en que la crisis ambiental que estamos afrontando se siga profundizando, se siga agudizando y sea ya un camino sin retorno. Entonces, no queremos llegar a ese punto de inflexión. Creemos que todavía existe la oportunidad de recuperar la gestión integral de las áreas protegidas, pero tiene que ser de la mano de este fortalecimiento integral, para que el guardaparque no se sienta solo exponiendo su vida, que no se sienta abandonado cumpliendo su función como si fuera el único responsable de precautelar y cuidar nuestras áreas protegidas, sino que se tenga todo el apoyo y acompañamiento por parte del Estado.

— ¿Qué respuesta han recibido hasta ahora del Gobierno a la solicitud de audiencia y qué mensaje le gustaría transmitir directamente al presidente Rodrigo Paz sobre el papel que cumplen los guardaparques para el país?
— Tristemente no hemos tenido ninguna respuesta por parte del Gobierno, recordando que la primera carta que ha enviado la Asociación Boliviana de Guardaparques data del 13 de noviembre de 2025, en la cual hemos solicitado esta reunión no solamente al presidente, hemos solicitado la reunión a diferentes instancias de Estado que tienen competencia sobre este asunto, pero no hemos obtenido ninguna respuesta favorable. Y es por ese motivo que, mira, ya son —yo dije inicialmente seis meses—, en realidad ocho meses aproximadamente en los cuales no hemos obtenido ninguna respuesta, por lo que hemos tenido que reiterar esta solicitud de audiencia con el presidente. Hasta el momento ya va a ser una semana y tampoco se ha recibido ninguna información, ninguna llamada para decirnos de qué se trata o por lo menos para coordinar cuándo podrían recibirnos.
Nosotros hemos planteado el 31 de julio como fecha tentativa, considerando que ese día se celebra el Día Mundial de los Guardaparques, y qué mejor homenaje que el presidente pueda recibirnos en su despacho y escuchar, una vez más reitero, a los hombres y mujeres que defienden a diario el patrimonio de Bolivia, el patrimonio natural y cultural. Así que estamos a la espera; estamos abiertos a sentarnos con el presidente, no somos un sector conflictivo, no somos un sindicato, no somos gente que va a generar caos en la ciudad, mucho menos en el despacho del presidente, somos servidores públicos que queremos conversar con él, queremos conocerlo, estrecharle la mano, pero también ponerle sobre la mesa estas necesidades que hemos planteado anteriormente.
Hemos visto que el presidente tiene muy buena predisposición para reunirse con diferentes sectores de la sociedad civil, hemos visto reuniones incluso con sectores que han estado en conflicto en los días de bloqueo, como la COB, como la Federación de Campesinos Túpac Katari o Bartolina Sisa, que sin cuestionar ni juzgar el rol que cada una cumple, sin embargo, los guardaparques creo que somos gente que dedica su mejor esfuerzo, dedica su mejor tiempo, su mejor empeño a proteger y cuidar nuestras áreas protegidas. Entonces, queremos ir de manera muy respetuosa, muy amable, y conversar todos estos temas con el presidente.
— Muchos bolivianos conocen los parques nacionales, pero no siempre el trabajo silencioso de quienes los cuidan. Si pudiera explicar en un minuto por qué fortalecer a los guardaparques es una inversión para todo el país y no un gasto más del Estado, ¿qué les diría?
— Yo creo que todo gobierno y todas las autoridades del Estado tienen que entender que una de las mejores inversiones que puede hacer un país es precisamente en su patrimonio. Por un lado, su patrimonio natural, su patrimonio cultural, pero también en aquellos elementos y actores que son claves para la protección, defensa y resguardo de ese patrimonio. Estamos hablando de los guardaparques; invertir en políticas, proyectos y programas de sostenibilidad, de manejo de recursos naturales, de apoyo integral a las comunidades y pueblos indígenas, de sostenibilidad para nuestras áreas protegidas.
Creo que es una de las mejores inversiones que puede hacer todo un país, porque no estamos hablando de una inversión solamente para las actuales generaciones, sino también de una inversión que va a generar la sostenibilidad climática, la sostenibilidad ambiental y también la sostenibilidad económica a futuro de todo el país, a futuro de todas estas generaciones venideras que tenemos en Bolivia y el mundo. Así que creo que es una gran responsabilidad, es un gran reto, una oportunidad imperdible que Bolivia tiene al frente, pero que tristemente hasta el momento no le ha dado la relevancia necesaria. Siempre el medio ambiente ha sido como ni siquiera la quinta rueda del carro; hemos sido algo peor que eso, siempre relegados a la última prioridad del Estado. Y lo que estamos pidiendo no son privilegios, no. Estamos pidiéndole al pueblo boliviano, estamos pidiéndole al Estado, al señor presidente, que preste la atención que se merecen nuestras áreas protegidas, nuestros guardaparques, el medio ambiente, la naturaleza y todo aquello que nos da vida, que nos da aire, que nos da agua para consumo humano, que nos da la posibilidad de desarrollarnos de manera equilibrada, de manera protegida, de manera armónica junto a nuestros recursos naturales, a nuestra fauna, a nuestra biodiversidad; y trabajar en conjunto por ese enfoque que hemos venido promoviendo tantos años atrás y que tristemente muchas veces esas políticas de fortalecimiento y mejora no llegan a las áreas protegidas.
De no hacerlo, nuevamente reitero, se va perdiendo esa posibilidad de que las comunidades, de que los guardaparques, de que los actores vinculados a la conservación de este patrimonio pierdan esa esperanza, como ya ocurre en muchos lados donde dicen: “Bueno, las áreas protegidas tristemente no cumplen el rol que deberían cumplir, es más, se sienten muchas veces relegados por estar dentro de áreas protegidas”. Esa no es culpa de la población, esa es culpa más que todo de los mecanismos de las instituciones del Estado que no le han sabido dar la fuerza, la importancia ni la relevancia necesaria que merecen estos temas a tratarse y a ejecutarse dentro de lo que vienen a ser áreas protegidas, comunidades y pueblos indígenas.

— El reportaje de Revista Nómadas advierte que Bolivia podría enfrentar una de las temporadas de incendios más complejas entre 2026 y 2027. Desde su experiencia como guardaparque, ¿considera que el país está realmente preparado para enfrentar un escenario de esa magnitud o seguimos reaccionando cuando el fuego ya está descontrolado?
Los incendios ya son un tema recurrente, un tema en que pareciera que nunca terminamos de aprender de nuestras malas experiencias en aspectos de protección y conservación ambiental. Si bien la gestión pasada 2025 ha disminuido de manera relativa los incendios forestales a nivel nacional, no estamos exentos de que en un año como el 2026, donde se tienen pronósticos bastante preocupantes por los efectos que pueda causar El Niño, por ejemplo, esto deba encender las alarmas al máximo a nivel nacional, ante todo en las instancias competentes del Gobierno, de las comunidades, de los municipios, de la población y de toda la sociedad civil.
Entonces, Bolivia aún, desde mi punto de vista, no está debidamente preparada, porque lo vivo a diario. He visto la falta de entendimiento, por un lado, la falta de equipamiento y obviamente también que la crisis económica golpea aún más duro esta coyuntura, puesto que ni siquiera se tienen combustibles, no se tienen los recursos para poder tener en óptimas condiciones el equipamiento ni los vehículos para poder hacer frente a las emergencias que puedan presentarse. Esto nos tiene altamente preocupados a nosotros. Por un lado es que no se tienen los recursos, y por otro lado es que también el acceso, por ejemplo, a la compra de combustible para garantizar los patrullajes, para garantizar las actividades de prevención o las actividades de control y liquidación de incendios forestales, se pone cuesta arriba por estos factores. Entonces considero que falta mucho. Es importante trabajar a nivel de todos los municipios de Bolivia, de todas las gobernaciones, las comunidades y, reitero, la población y la sociedad civil para poder abordar estos temas partiendo desde la prevención, y en los casos que sean necesarios, evidentemente, atender con la debida eficiencia y con la debida seguridad cualquier incidente que se pueda presentar.
— Si hoy tuviera la oportunidad de sentar en una misma mesa al presidente, a los ministros y a los gobernadores, ¿cuáles serían las tres decisiones urgentes que deberían tomarse antes de que empiece la temporada crítica de incendios para evitar que Bolivia vuelva a vivir una tragedia ambiental?
— Sin duda una de las primeras decisiones que tomaría si tuviera esa oportunidad sería el fortalecimiento de las áreas protegidas, el fortalecimiento y la atención a las necesidades que tienen los guardaparques o los actores relevantes en comunidades y en territorios indígenas para poder prevenir y evitar este tipo de desastres. no nos olvidemos de que los incendios forestales en una buena cantidad se originan en áreas protegidas, en zonas alejadas, zonas remotas, donde no se tiene la posibilidad de llegar a tiempo para controlarlos o mitigarlos de manera adecuada, y es ahí donde comienza el desastre, donde comienzan a propagarse y a llegar a zonas donde no deberían llegar, a zonas ecológicamente sensibles, a zonas donde están comunidades y pueblos en situación de alta vulnerabilidad, afectando ríos, ecosistemas y biodiversidad. Entonces, creo que una de mis primeras decisiones sería fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, fortalecer todo lo que vienen a ser los mecanismos de control, prevención y mitigación de lo que vienen a ser este tipo de eventos adversos que podemos tener a nivel nacional.
Otra de las decisiones que podría tomar es, obviamente, una instrucción a nivel nacional con relación a municipios y gobernaciones, darles todos los insumos necesarios en el marco de las competencias que tiene cada una de estas entidades para que dispongan medidas de prevención necesarias en todo el territorio nacional; hacer una fuerte campaña de incidencia pública, de comunicación, de difusión por radioemisoras y por redes sociales en idiomas nativos para que llegue también a las comunidades y a las poblaciones todos los cuidados que deberían tener para poder prevenir y evitar incendios forestales. Creo que eso también ayudaría bastante a poder prevenir y evitar el desastre que ya en años pasados hemos visto ocurrir en el territorio nacional y que muchas veces también parte de la iniciativa, parte de la voluntad, parte del compromiso que tiene que tener la población y la sociedad civil. Así que mi segunda decisión sería esa.
Y la tercera tendría que ver mucho con la reorganización de las instancias del Estado, hacer que verdaderamente las instancias competentes como la ABT, el INRA nacional y otras instituciones que corresponden a estos rubros puedan establecer y disponer las medidas más efectivas para evitar el tema de quemas sin autorizaciones, mejor dicho, llevar a cabo un control operativo en campo; en el caso del INRA, suspender todo lo que vienen a ser las dotaciones de nuevas tierras en áreas fiscales, en tierras de la Amazonía o en ecosistemas sensibles. Creo que ese es uno de los grandes problemas que afronta Bolivia: frenar los avasallamientos, que es otro de los grandes orígenes de los incendios forestales; y cualquier norma que promueva o que dé lugar a incrementar el riesgo de sufrir incendios o de impactar de manera severa contra los ecosistemas, tendría simplemente que abrogarse o derogarse en este ámbito. Entonces, yo instruiría paralizar cualquier situación de riesgo, como te digo: frenar la dotación de tierras en aquellos ecosistemas sensibles de la Amazonía, del Chaco y la Chiquitanía, frenar los avasallamientos y, obviamente, fortalecer de manera integral la gestión de las áreas protegidas y de todas las instituciones que tienen que ver con la conservación del medio ambiente.
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