
El 12 de diciembre 2019, durante la gestión del entonces alcalde de la ciudad de La Paz, Luis Revilla, se aprobó por el Concejo Municipal de La Paz la Ley Municipal Autonómica N° 382 de Declaración de Patrimonio Natural del Municipio a 29 ejemplares de Especies Arbóreas. Sin embargo, esa ley, no se cumplió en su totalidad. De esos 29 ejemplares reconocidos como patrimonio de la ciudad de La Paz, ocho desaparecieron y uno está enfermo.
“Se Declara Patrimonio Natural del municipio a 29 ejemplares de especies arbóreas que se detallan, en consideración a las características nativas y exóticas, valores paisajísticos, ornamentales, singularidad, funciones ecológicas, servicios ambientales, usos y valores que se indican a continuación y adjuntan en anexo sus fichas técnicas y fotográficas”, dice el artículo 1 de dicha norma municipal paceña.
Según el biólogo, Donovan Osorio, en entrevista con Revista Nómadas, “obviamente hay más especies de las que desaparecieron, pero las que ya no están, estaban declaradas como individuos arbóreos patrimonio de la ciudad de La Paz. Son ocho que desaparecieron y hay un enfermo. Son la Llausa incienso, la Palmera areca, el Ensete, el Árbol candelabro, el Árbol de leche africano, la Higuera de Bahía Moretón, Plátano-banano y Cina-cina”. El árbol que está enfermo es el Pinsapo.
Agregó que esto le causa un dolor “porque eran extraordinarias para el contexto en el que estamos, es decir, estamos a más de 3.000 metros a nivel del mar y tener a esos individuos a ese nivel es algo increíble, porque eso muestra que es una zona que no es altiplánica como se creía, sino un valle seco interandino y la prueba es el Kellu takjo o algarrobo”.
La ley mencionada también establece que el municipio paceño debió colocar plaquetas identificativas para los individuos arbóreos, sin embargo, solo una de las 29 tiene esa placa que debía servir para poder identificarlos.
“Hoy han muerto 8, y solo uno tiene placa. Y acá estamos con uno de los que para mí son los más emblemáticos, que no está muerto, pero no tiene placa como lo es el algaborro. Como dicta la ley, la ley es clara sobre el manejo y conservación de los individuos que estaban en la ley, pero cada vez veo que hay desatención sobre ellos, pero lo que es importante es que se comprenda el valor botánico en el contexto en el que nos encontramos. El único individuo patrimonial con placa, como según la ley dice, está el Pinsapo, solo ese y ya, los demás no”, lamentó Osorio.

Consultada sobre el tema, la secretaria de Ciudad Verde, de la Alcaldía de La Paz, Lizeth Revollo, afirmó en entrevista con Revista Nómadas que en la gestión del alcalde César Dockweiler, se está volviendo a realizar un relevamiento de los individuos arbóreos que fueron reconocidas como patrimoniales en el 2019. Además, confirmó la desaparición de algunos de los árboles y que el trabajo se lo hace porque existe georreferencias erradas dentro de la ley.
“Las leyes se tienen que cumplir. Estamos haciendo una inspección, digamos, o una, un relevantamiento de las especies, porque hay algunas especies que si bien en la ley está georreferenciada, la georreferencia no está bien. Entonces, estamos volviendo a identificarlas y ubicarlas bien realmente. Como dice ahí, algunos lugares en los que hemos ido a visitar, y lamentablemente ya hay algún edificio o alguna infraestructura que está ahí, y que obviamente eso implica que la especie ya no está. En las que sí están, estamos haciendo el levantamiento de todas las especies”, indicó la autoridad municipal.
Añadió que ese trabajo tomará todo el mes de agosto y, agregó, que el trabajo de ponerles las plaquetas a los individuos arbóreos se dará en el mes de septiembre. “Se va a proceder al debido emplaquetado, se van a hacer las plaquetas para todas las especies. Hay especies que están dentro de viviendas. Entonces, de eso también necesitamos hacer una coordinación con los dueños de las casas para explicarles la importancia de la especie y con ellos eh acordar algún plan de manejo para esa especie. Las que sí están en lugares públicos pues van a ser conservadas y cuidadas por la Alcaldía y vamos a hacer el respectivo emplaquetado de las especies. Estamos con el trabajo en los espacios públicos pues vamos a proceder durante el mes de septiembre a estar con el emplaquetado”, aseveró Revollo.
Les invitamos a leer la entrevista que realizamos al biólogo Donovan Osorio.
—¿Qué beneficio hubiera dado que estas 29 especies protegidas tengan una placa?
—Bueno, como la ley es clara, la ley autónoma municipal 382, pretende conservar individuos que tengan una importancia, una relevancia, entonces, cuando se genera la ley, primero es conservar y proteger, pero la idea es que la placa hubiera tenido información para que la gente se eduque, porque si tú no conoces y no lo entiendes, no puedes conservar algo que no se conoce. Entonces, la placa estaba pensada para que tuviera el nombre común, el nombre científico y un código QR, que pudiera generar una ficha donde la gente podría, como yo digo, ecoalfabetizarse. Entonces, así, uno conoce, entiende, conserva y protege. La idea obviamente no se quedaba solo en la conservación, sino en el manejo y la educación y, además, inclusive, muchos de estos como semilleros, como germoplasma, para que ojalá los que se encargan de eso pudieran producirlas más, porque se trata de una especie nativa que hay individuos en algunas partes de la ciudad, mayormente en la periferia, como Auquisamaña, Mallasa, pero que lo vemos en su gran esplendor aquí en este de los pinos, en la zona Sur.
—Esta ley municipal, la 382, en su artículo 2, establecía también la difusión e información de estas 29 especies que están en La Paz. ¿Se ha cumplido ese criterio?
—No, porque yo no he encontrado que se haya hecho ese trabajo. De hecho, en realidad, lo he estado haciendo yo. Tengo un canal de YouTube, tengo un canal de TikTok, tengo una cuenta en iNaturalist, pero yo no he notado que los encargados estén haciendo difusión de estos individuos.
—En el artículo 5 de la ley se menciona que la instancia correspondiente, en este caso la alcaldía, debía y tenía que estar haciendo el registro de nuevas especies. ¿Se ha continuado con aquello?
—La verdad es que no lo sé, pero lo dudo, porque no he visto nada publicado. No he visto material audiovisual, porque para eso debes publicar, debes difundir, ¿no?, como se hace la ciencia. No, no he visto ninguna ficha, ningún documento que haya producido el Gobierno Municipal de estas 29 especies. Pero yo he encontrado, por ejemplo, toborochi, he encontrado toco, cosas increíbles que jamás podrían encontrarse en la ciudad. Como te digo, he logrado de la primera publicación que hice con la UTB en un libro de 185 especies, hoy he llegado casi a 250, más de 120 géneros, 58 familias botánicas, lo cual, en un área relativamente pequeña como la ciudad de La Paz, en un contexto de puna y valle seco, creo que es de interés botánico científico.

—¿A qué se debe a que esa clase de árboles existan aquí?
—La verdad es que yo no veo que ni el Estado, ni su parte política administrativa y científica, ni los activistas ni demás, estén preocupados por algo que, sin duda, es muy interesante, porque la gasolinera de Cotapata, yendo a Los Yungas, está a la altura de la plaza Humboldt, está todo verde, todo hermoso, pero ahí jamás habría pacay con fruto, chirimoyas con fruto, guayabas con fruto, tajibos, toborochis, todo eso lo encuentras abajo en Senda Verde, en Yolosilla, donde es su primer natural de distribución. Entonces es extraordinario que acá tengamos eso.
Obviamente por acción humana en muchos casos y en otras no. Y eso es algo que tenemos que estudiar, hay que estudiar la parte de la ecofisiología de estos individuos para entender por qué están desarrollando, inclusive, dando flor y fruto, algunos no, otros sí. Bueno, en primera instancia podría decir que hay un factor, primero, que el Valle Seco Interandino sube mucha altitud acá, la prueba es éste algaborro, tenemos este árbol acá a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, que te está indicando que este lugar es Valle Seco Interandino, luego la infraestructura que genera microclimas y el cambio climático, serían los tres factores que influyen. Pero solo son hipótesis. Por eso habría que generar una línea de investigación, un marco conceptual, un marco teórico para experimentar y probar cuál es la razón realmente de por qué a esta altitud estamos bendecidos con árboles que jamás podríamos imaginar que podrían existir por el contexto.
—El contexto mismo de la ciudad de La Paz, que es algo extrañado en su geografía, y es un clima sumamente árido y frío, ¿a qué se debe que haya árboles que estarían relativamente en lugares cálidos?
—No todos los árboles de esas regiones lograrían estar aquí, pero que de esos, algunos estén aquí, eso es digno de estudio. Ahora, La Paz es un cañón, no está en el altiplano, una parte tiene clima de puna, y la otra, hacia abajo, transiciona hacia el valle del seco interandino, que sube a una altitud interesante. Entonces, estos valles tienen una cualidad, porque pueden aparecer plantas, aunque estén muy secas, si hay riego y hay fuente de agua, crecen. Esto es un potencial agroforestal que puede ir desde el ornamento, manejo de cuencas, producción de alimento. Ahora, de las doscientas y tantas especies, hay como cincuenta que son nativas de América Latina y de Bolivia, pero mira, te digo casi con exclusividad, hay al menos unas 30 especies arborescentes de este valle.
—¿Habría especies o individuos para cada sector de la ciudad?
—Claro que sí. De hecho, publiqué un libro donde plasmé la riqueza de especies y también, por ejemplo, determiné un arbolado punto referencial que serían las especies más grandes, que fijan más biomasa, que pueden ser, como se dice su nombre, punto referencial, con una inclinación hacia la bioarquitectura. Luego, un arbolado ornamental, un arbolado antierosivo, un arbolado permacultural o que se llama huerto, un arbolado bioindicador que sería las especies nativas de este valle. Y también, por ejemplo, determinamos servicios como aceras, parques, áreas protegidas, restauración ecológica.
Entonces, todo eso depende de qué es lo que necesitamos en un lugar. Necesitamos un cerco vivo, necesitamos mejorar los suelos, necesitamos ornamento, necesitamos que produzcan alimento, necesitamos que sujeten los suelos, que sirvan para el manejo de cuencas.
—¿Para qué nos puede servir comprender o aprender o saber de estas especies o de estos individuos dentro de la geografía de La Paz, donde, sobre todo, se ven pinos y eucaliptos?
—A veces hay algunas especies que pueden ser nativas o no, que desarrollan mejor. Suelen ser exóticas, no nativas. Pero yo creo que no podemos agarrar y decir: solo vamos a trabajar con ciertas especies. Todas las especies son el tesoro de la ciudad, es un germoplasma. Tenemos que solamente saber para qué y dónde implementarlas. Pero sí hay una regla importante y es que haya la mayor diversidad de especies por área independientemente del servicio y ojalá hubiera una relación de cuatro a una entre especies nativas e introducidas.
Justo esa relación con las nativas es para que fluyan, pues haya corredores, fluyan los polinizadores. Entonces, por cada planta exótica que pongamos introducida, cuatro nativas. Y ojalá igual hubiera diversidad de especies, géneros y familias botánicas. O sea que independientemente del servicio que quiera, debo procurar que haya la mayor cantidad de especies posibles por área y asegurando que hay una relación de cuatro a uno entre nativas y no nativas.
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Sobre el autor
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Milton Condori Apaza
Milton Condori Apaza nació el 26 de mayo de 1995 en la comunidad de Chicani, población al sur de La Paz. Estudió Comunicación Social en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y actualmente es estudiante de la carrera de Literatura en la misma casa de estudios. Trabajó en Brújula Digital y en El Deber, actualmente realiza labores periodísticas en Visión 360.



