
Desde las primeras horas de este sábado 21 de febrero, el Bloque Uniendo Fuerza por la Chiquitanía cumplió su amenaza e instaló bloqueos indefinidos en las estaciones ferroviarias de Santa Cruz, Ipiás, Pailón y San José de Chiquitos. La medida de presión interrumpe la principal vía de exportación y transporte hacia el oriente boliviano, en demanda de la reactivación del servicio de tren de pasajeros con paradas comunitarias y precios sociales.
El conflicto surge tras años de lo que los pobladores denominan una “exclusión sistemática”. Mientras el Gobierno ha priorizado el transporte de carga y la reactivación del Ferrobús, conocido como turístico, los habitantes locales han quedado desconectados. Sin el tren social, moverse entre las comunidades chiquitanas y la ciudad capital se ha vuelto un desafío económico que duplica o triplica los costos de transporte por carretera, manifestaron los afectados.
El tren: una metáfora de exclusión
Para entender el malestar, es necesario mirar la historia de la región. Las vías férreas que conectan a Bolivia con el Brasil no solo cruzan el territorio, sino que fundaron muchos de los pueblos que hoy protestan. En una reciente entrevista publicada en Revista Nómadas, el dirigente y activista Eder Santibáñez explicó que la situación actual es una afrenta a la memoria de quienes construyeron esas rieles con sus propias manos.
“El tren atraviesa los pueblos como una metáfora de exclusión: pasa, pero no integra”, sentenció Santibáñez. Para el poblador chiquitano, el ferrobús turístico anunciado por las autoridades no es una solución, sino un agravante, ya que está diseñado para visitantes con alto poder adquisitivo y no para el comunario que necesita trasladarse por salud, educación o comercio pequeño.

Demandas de la dirigencia legítima
El bloqueo, que se extiende por puntos clave de la red ferroviaria oriental, tiene un pliego petitorio innegociable. La dirigencia exige el retorno del servicio de pasajeros (Expreso Oriental) con una frecuencia mínima de tres veces por semana. Además, demandan que se restituyan las paradas en las estaciones históricas de las comunidades, muchas de las cuales han quedado aisladas al estar alejadas de la carretera bioceánica.
“No es un lujo, es una herramienta de integración territorial”, enfatizan desde los puntos de bloqueo. Los manifestantes sostienen que la respuesta del Gobierno ha sido “ambigua” y que no levantarán la medida hasta que se garantice una tarifa accesible que respete la función social del ferrocarril.
Impacto y contexto regional
La Chiquitanía, una región de inmenso valor cultural y ambiental en el departamento de Santa Cruz, ha visto cómo su principal motor de desarrollo histórico se convertía en un servicio privado y excluyente. El corte de vías en Pailón y San José de Chiquitos es particularmente crítico, ya que paraliza el flujo de mercaderías y exportaciones que salen por Puerto Quijarro.
Para el público varios activistas ambientales, este conflicto refleja la tensión entre los modelos de desarrollo extractivistas y turísticos frente a los derechos básicos de las poblaciones indígenas y rurales. Mientras las locomotoras cargadas de soya y oros productos continúan su camino, los hijos de quienes pusieron los durmientes hoy deben sentarse sobre los rieles para exigir el derecho a viajar en ellas.
La versión de la Ferroviaria Oriental
La Gerencia de Relaciones Externas de Ferroviaria Oriental S.A. emitió un comunicado oficial en su cuenta de Facebook, informando que, a partir del 27 de febrero de 2026, se reactivará el servicio de pasajeros en la ruta Santa Cruz – Puerto Quijarro. La empresa detalló que el servicio se prestará mediante el equipo Ferrobús, asegurando que el mismo cuenta con “tarifas económicas” y realizará paradas en todas las estaciones del sector Este para atender la demanda regional. Según la ferroviaria, esta determinación es fruto de mesas técnicas de trabajo con el Comité Cívico Pro Santa Cruz, comités provinciales y el Gobierno Nacional, por lo que instaron a la población a recibir la noticia de manera positiva y a utilizar el servicio plenamente para garantizar su continuidad en el tiempo.
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