
En una muestra de liderazgo local, gobiernos municipales de distintas regiones de Bolivia han creado cuatro nuevas áreas protegidas que abarcan 907.244 hectáreas, ampliando de manera significativa la conservación de algunos de los ecosistemas más críticos del país.
“Estos cuatro municipios han tejido un vasto mosaico de conservación que se extiende desde los bosques nublados de los Andes hasta las tierras bajas amazónicas”, afirmó Eduardo Forno, vicepresidente de Conservación Internacional (CI) Bolivia. “En muchos casos, los municipios han protegido ya más de la mitad de su territorio, un compromiso notable que demuestra cómo el liderazgo local puede impulsar una conservación duradera y fortalecer a las comunidades”.
Declaradas entre noviembre de 2025 y enero de 2026, las cuatro nuevas áreas protegidas fueron concebidas para conectarse con territorios indígenas y parques nacionales. En conjunto, forman corredores de conservación continuos que permiten la migración de la fauna silvestre y resultan mucho más eficaces que áreas aisladas para sostener la biodiversidad.
Estas declaratorias lideradas por las comunidades —con el apoyo de CI Bolivia y aliados locales— surgieron como una respuesta a la urgencia ambiental. Mientras Bolivia enfrenta una de las tasas de deforestación per cápita más altas del mundo, gobiernos municipales, pueblos indígenas y comunidades rurales están trazando un nuevo camino para la conservación, basado en prioridades locales.
Cuatro nuevas áreas protegidas en Bolivia
Parque Municipal y Área Natural de Manejo Integrado Gran Paitití
Con 83.825 hectáreas, esta área protegida funciona como corredor de migración para la fauna entre las tierras bajas amazónicas y las tierras altas andinas. Además, contribuye a un corredor de mayor escala que conecta parques nacionales emblemáticos como Madidi y Cotapata. Sus cumbres cubiertas de neblina y profundos valles abastecen de agua a comunidades locales, aunque sus suelos ricos en oro la han hecho vulnerable a la minería. Con esta declaratoria, el municipio de Mapiri, ubicado en el departamento de La Paz, protege ahora el 56 % de su territorio.
Especies clave: Tres ranas endémicas en peligro crítico (Telmatobius verrucosus, Telmatobius bolivianus y Allobates mcdiarmidi), y dos ranas de cristal en peligro (Nymphargus bejaranoi y Nymphargus pluvialis).

Área Natural de Manejo Integrado Los Palmares de Villa Nueva
Esta área de 191.310 hectáreas, ubicada en el norte de Bolivia, conserva bosques amazónicos intactos que sostienen la economía de la castaña, principal fuente de ingresos de las familias locales, que representa hasta el 91 % de los ingresos del hogar. La protección del bosque abre además oportunidades para otros productos como el asaí y el cacao. Con esta declaratoria, el municipio de Villa Nueva, en el departamento de Pando, protege el 68 % de su territorio.
Especies clave: la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el mono araña (Ateles chamek), ambas especies en peligro.

Área Natural de Manejo Integrado Guardián Amazónico Pacahuara
En reconocimiento al vínculo sagrado del pueblo Pacahuara con la Amazonía, esta área protegida de 544.103 hectáreas está compuesta principalmente por bosques poco intervenidos y amplias planicies ribereñas que sostienen ecosistemas altamente conectados. La declaratoria protege fuentes críticas de agua y medios de vida forestales como la recolección de castaña. Con esta incorporación, el municipio de Santos Mercado, en el departamento de Pando, protege el 82 % de su territorio.
Especies clave: el delfín amazónico (Inia boliviensis), en peligro; el águila harpía (Harpia harpyja), vulnerable; además del tapir, el oso hormiguero gigante y el armadillo gigante.

Parque Municipal y Área Natural de Manejo Integrado Serranías y Cuencas de Palos Blancos
Con 88.006 hectáreas, esta área se conecta directamente con el territorio indígena Mosetén. Sus serranías y profundos valles captan y regulan las lluvias, alimentando ríos como el Alto Beni y abasteciendo de agua a 73 comunidades. La zona sustenta una economía agroforestal basada en la producción de cacao, café, cítricos y plátano. Con esta declaratoria, el municipio de Palos Blancos, en el departamento de La Paz, protege el 26 % de su territorio.
Especies clave: la serpiente localmente en peligro crítico (Atractus emmeli) y la rana arlequín (Atelopus tricolor), en peligro.

El liderazgo local en el centro de la conservación
En los cuatro municipios, asambleas comunitarias, líderes indígenas y productores locales participaron activamente en la creación de las nuevas áreas protegidas.
“El establecimiento del área protegida fue un proceso colectivo, construido con la participación de hombres, mujeres y jóvenes”, señaló Mirtha Vaca, concejala de Villa Nueva. “Cada paso estuvo pensado para dejar un beneficio a nuestras comunidades y garantizar un mejor futuro”.
Las autoridades locales coincidieron en que estas declaratorias consolidan un compromiso de largo plazo con la protección de los bosques y las fuentes de agua.
“El área fue creada para conservar el agua de nuestros cuatro ríos, para que nuestros hijos puedan disfrutar de lo que hoy tenemos”, afirmó Ericka Cortez, presidenta del Concejo Municipal de Santos Mercado. “El pasado fue la deforestación; el presente es la conservación”.
CI Bolivia acompañó los procesos de consulta, elaboró la documentación técnica y legal, y coordinó la participación local que hizo posible la creación de las nuevas áreas protegidas.
Las áreas protegidas de Santos Mercado y Villa Nueva se establecieron gracias al proyecto Bosques para Siempre, implementado por Conservación Amazónica–ACEAA junto con Conservación Internacional Bolivia, con financiamiento de Rainforest Trust, Andes Amazon Fund, la Embajada de Suecia y la Unión Europea. Las áreas de Mapiri y Palos Blancos se crearon con el apoyo de CI Bolivia, en alianza con la Red TUSOCO, y con financiamiento de Rainforest Trust y Andes Amazon Fund.
Antes de la creación de estas cuatro nuevas áreas protegidas, CI Bolivia había apoyado la protección de más de 6,4 millones de hectáreas en el país desde 1997, incluido el Parque Nacional Madidi, una de las áreas protegidas con mayor biodiversidad del planeta.
“Nuestro trabajo con los municipios refleja décadas de estrategia de largo plazo. Hoy, ese legado continúa con líderes locales que impulsan nuevas áreas protegidas”, enfatizó Eduardo Forno.
***




