
En la comunidad de Palmarito de la Frontera, el progreso tiene forma de tractor y un ancho de 15 metros de ancho y 1 km de largo en la reserva del área de las palmeras de cusi. Para las autoridades locales, significa desarrollo; para la Asociación de Mujeres Emprendedoras “Buscando nuevos horizontes”, representa la sentencia de muerte de la palmera de cusi y el fin de 15 años de trabajo digno.
La tensión escaló esta semana tras conocerse, a través de una nota periodística de La Región la intención de abrir un nuevo camino en el lado este de Palmarito de la Frontera, que se encuentra dentro del territorio indígena de Monteverde, a 75 km de Concepción. El objetivo principal, según denuncian las afectadas, es facilitar el tránsito de maquinaria pesada de colonos menonitas que han transformado antiguas tierras ganaderas en campos de agricultura mecanizada de gran escala.

El conflicto: Desarrollo versus supervivencia
Las mujeres de la asociación “Buscando nuevos horizontes”, un grupo compuesto por 25 madres, viudas y ancianas chiquitanas, se dedican a la extracción de aceite de cusi prensado en frío. “Somos las guardianas de este bosque”, afirma una de las representantes que pidió anonimato. “La agricultura mecanizada ha sido la principal causa de la desaparición del cusi. A diferencia de la ganadería, donde podíamos recolectar el fruto en los potreros, el cultivo de granos implica el desmonte total”.
A pesar de que las mujeres presentaron sus argumentos ante la asamblea comunal, denuncian que su voz fue ignorada y que las autoridades locales han justificado la obra bajo el argumento de que la comunidad “no invertirá ni un centavo”, ya que los empresarios pondrán la maquinaria para abrir el camino de 15 metros que atravesará el área de reserva.

Amenazas y justicia comunitaria
Lo más alarmante de este conflicto es el clima de coacción que se ha instaurado. Según el testimonio obtenido, quienes se oponen al proyecto han sido catalogados como “traidoras al desarrollo”. La advertencia en la asamblea fue clara. Se les podría aplicar la justicia comunitaria, que consiste en una “arroba” de 25 latigazos.
“Nos sentimos humilladas y ultrajadas. Tenemos miedo a las represalias, a ser azotadas por defender nuestros recursos naturales, porque nadie en la propia comunidad salió a defendernos”, relata con angustia una de las afectadas.
Otra de las afectadas relata el terror que viven tras negarse a firmar a la apertura del camino: “Llego a mi casa y no puedo ni dormir, no podía ni hablar, entré en una crisis que solamente podía llorar. Dijeron que si seguimos oponiéndonos al desarrollo vamos a ser castigadas con 25 azotes por desobedecer la ley de la comunidad, porque lo catalogaron como traición”.
Intervención de la C.I.C.C.
Ante la gravedad de los hechos, la Central Indígena de las Comunidades de Concepción (C.I.C.C.) ha emitido un pronunciamiento oficial exigiendo la paralización inmediata de los trabajos que ya estaban por iniciarse. La organización advierte que la apertura de caminos está regulada por la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) y que, de no contar con los permisos correspondientes, la comunidad se enfrenta a severas sanciones legales.
La C.I.C.C. ha convocado a una reunión de emergencia en Palmarito para buscar una solución que respete los derechos de las mujeres emprendedoras y la normativa ambiental vigente, antes de que el daño al bosque sea irreversible.
La maquinaria “gratis” de los menonitas pesa más que el cusi
En una reunión de emergencia celebrada ayer 10 de febrero de 2026 en Palmarito de la Frontera, se firmó un acta de acuerdo que inclina la balanza a favor de la intervención en la reserva. Con la mediación de los concejales Huascar Cusi y Teresa Lira, y representantes del Gobierno Municipal de Concepción, se determinó solicitar un estudio técnico para evaluar la afectación de las calles, bajo el argumento de que no se debe desperdiciar la “ayuda” de la maquinaria de los colonos menonitas debido a los altos costos actuales de esos servicios. Sin embargo, fuentes anónimas presentes en el encuentro aseguran que las mujeres de la asociación mantienen su rechazo absoluto al documento; denuncian que la decisión prioriza el ahorro económico de los empresarios sobre la protección de su fuente de sustento y que sus voces siguen sin ser genuinamente escuchadas en el proceso de toma de decisiones.
El clima de hostilidad contra las mujeres de Palmarito de la Frontera se recrudeció en la reunión de ayer. Una de las afectadas relató con dolor cómo fueron escoltadas por los caciques encargados de la justicia comunitaria, quienes se apostaron en las puertas para direccionarlas hacia el frente, exponiéndolas ante toda la población como si fueran criminales. “Nos ponen allá adelante para que toda la gente nos mire y nos tilde de traidoras; no merecemos que nos traten así porque no robamos ni matamos a nadie, solo pedimos que se respete nuestra área de trabajo”, expresó la mujer entre lágrimas, subrayando que defender el bosque no debería ser considerado un delito.
Instituciones ambientales y sociales cierran filas en defensa de las guardianas del cusi
En una carta oficial fechada el 10 de febrero de 2026, cinco de las organizaciones ambientales y sociales más importantes de Bolivia expresaron su “profunda preocupación” ante el proyecto de apertura de caminos que amenaza la fuente de sustento de la Asociación de Mujeres “Buscando nuevos horizontes” en Palmarito de la Frontera. La carta, dirigida a la Cacique General Asunta Méndez y otras autoridades comunales, destaca que la comunidad es pionera y líder en el manejo de recursos naturales, siendo el lugar donde se produce el mejor aceite de cusi del país.
Las instituciones firmantes —FCBC, WWF Bolivia, CIPCA, APCOB, y CEPAC— alertaron que el área donde se pretende abrir las vías es el último reducto de cusi próximo a la comunidad, tras haber perdido repetidamente otras zonas de colecta. “La posibilidad de perder este último reducto y fuente del recurso es en extremo preocupante”, señalaron, resaltando que la labor de estas mujeres es inspiradora para iniciativas femeninas en toda la Chiquitania.
Aunque las organizaciones aclararon que no pretenden bloquear el desarrollo legítimo de la comunidad, ofrecieron formalmente su apoyo técnico para analizar alternativas de ruta que no destruyan la base económica de las familias recolectoras. Con esta carta, los directores de estas entidades buscan apelar a la “buena voluntad” de las autoridades para evitar una vulneración de los derechos económicos de las mujeres indígenas y proteger la producción de almendra y aceite que posiciona a Palmarito como un referente de desarrollo sustentable en la TCO Monteverde.


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