
Investigadores con proyectos en Bolivia de diferentes instituciones científicas o de investigación del ámbito de la ecología “advierten que Bolivia, uno de los países más biodiversos del planeta, enfrenta momentos decisivos para el futuro de su riqueza biológica. La expansión acelerada de la frontera agrícola, la minería ilegal, el avance de infraestructura, el agronegocio y la pérdida de bosques han llevado a numerosos ecosistemas al borde del colapso, con impactos directos sobre el bienestar humano, los territorios indígenas y la resiliencia climática”.
En su nota denominada ‘’Un posible punto de inflexión para la conservación de la biodiversidad en Bolivia’’ y publicada este 9 de diciembre 2025 en la revista científica Nature Ecology & Evolution, indican que “el reciente cambio de gobierno, tras las elecciones del 19 de octubre de 2025, abre una oportunidad política excepcional para redefinir el rumbo ambiental del país”. Reconocen que en los últimos años: “A medida que los ingresos del gas disminuyeron tras el auge de mediados de la década de 2010, los sucesivos gobiernos del Movimiento al Socialismo profundizaron la dependencia de Bolivia de la agricultura y la extracción de oro, y facilitaron la expansión ilegal al flexibilizar las regulaciones de uso de la tierra y pasar por alto los costos socio ecológicos”.
Sin embargo, advierten también que “las señales iniciales generan preocupación porque, entre otros, se ha reducido el rango del ex Ministerio de Medio Ambiente y está subordinado bajo otra cartera de planificación, justamente en un momento en que la gobernanza y la institucionalidad ambiental requieren fortalecerse de manera urgente”.
Además, recuerdan que “durante las últimas dos décadas, Bolivia ha sufrido incendios de magnitud histórica, solo en 2024 se quemó un territorio mayor que Portugal de 11 millones de hectáreas, y una progresiva erosión de los mecanismos de protección y monitoreo forestal”. Y de igual forma, indican que “desde 2020, el país ocupa el tercer lugar mundial en la pérdida de bosques, pese a su baja densidad poblacional. Asimismo, la expansión de las actividades extractivas y la débil fiscalización han deteriorado de manera sostenida la visión ambiental del país”.

Ante este escenario, estos investigadores señalan “cuatro acciones clave: 1) reconstruir la institucionalidad ambiental, 2) detener la deforestación mediante regulaciones efectivas, 3) garantizar los derechos de los Pueblos Indígenas de tierras bajas, y 4) avanzar hacia una transición ecológica justa que permita conciliar desarrollo económico con sostenibilidad a largo plazo”.
Los autores son investigadores destacados por su larga trayectoria y expertise mundial en diversos temas de ecología, como Mónica Moraes, del Instituto de Ecología de la UMSA y Herbario Nacional de Bolivia; Álvaro Fernández-Llamazares, del Departamento de Biología animal, de plantas y ecología y del Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona; Luis F. Aguirre, del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón; Oswaldo Maillard, de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano y Alfredo Romero-Muñoz, del Departamento de Geografía de la Universidad Humboldt de Berlín.
Con el fin de profundizar en el alcance de este pronunciamiento, Revista Nómadas consultó a una de las autoras de la nota, la destacada botánica boliviana Mónica Moraes, quien respondió a nuestras preguntas.
Pregunta: En la medida que Rodrigo Paz fue elegido con promesas de avanzar con el extractivismo agrario y minero, , por qué hoy debería tomar medidas en favor de la ecología y en contra de lo que prometió durante su campaña?
Respuesta: Porque no se puede esperar que los políticos o quienes toman decisiones estén alineados necesariamente con la ciencia y la conservación de la diversidad biológica. Eso sería un lujo para Bolivia! Pero es indispensable que estos temas sean planteados para orientar a quienes piensan que ya saben o conocen sobre la situación. Es necesario que los diferentes sectores de la sociedad boliviana tengan voz para plantear datos e información derivada de la investigación científica. Ojalá se tomen decisiones basadas en la ciencia y no es un asunto que esté definido por si un país sea pobre o no. Es parte de la ecuación de considerar todos los atributos que son importantes y relevantes para tomar decisiones.
P: Es poco usual ver a investigadores pronunciarse de forma tan contundente en temas tan urgentes e importantes. Cuál es el rol que sugieren que tome la academia boliviana en el contexto de políticas públicas que han expuesto de forma tan clara?
R: Posiblemente se requieran de puentes o ventanas entre sectores académicos y quienes toman decisiones para que pasemos la voz. Como investigadores leemos las publicaciones científicas y técnicas que son dadas a conocer en el ámbito nacional e internacional. Si tuviéramos que tomar decisiones en nuestro sector, seguramente esa información sobre la conservación de la biodiversidad y los Pueblos Indígenas será lo primero que tomaríamos en cuenta, porque se identifica con los deterioros y amenazas que constatamos en el campo y en nuestras investigaciones. Pero por ejemplo ni atendemos el número de votos que se haya recibido para fines políticos, tampoco estamos en consonancia con lo que se ofrece y lo que se incumple o lo que se promete y no hay forma de hacer realidad.
El rol de la academia o de la comunidad científica es de asesoramiento con base a evidencias o trayectorias entre los grupos de investigadores – como ocurrió hace muchos años – pero no es un aspecto asumido por la estructura y funcionamiento de nuestra sociedad actual. Los espacios de asesoramiento científico y técnico son diversos, pero solo ocurre cuando hay la voluntad política y la apertura necesaria para disponer esa información y procurar soluciones favorables que reduzcan los riesgos en nuestra biodiversidad y los Pueblos Indígenas.
La nota concluye que ‘’Bolivia enfrenta hoy una decisión que definirá su futuro. La nueva administración tiene la oportunidad de revertir el deterioro ecológico y recuperar la credibilidad del país en los foros ambientales internacionales. Que esté a la altura del desafío dependerá del coraje político y de la demanda ciudadana por un futuro en el que la conservación de la biodiversidad sea el pilar del desarrollo nacional y del bienestar social’’.
Sobre el autor
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Stasiek Czaplicki
Economista ambiental especializado en cadenas de valor agropecuarias y forestales, con más de 10 años de experiencia. Investigador y activista boliviano enfocado en deforestación y en investigación corporativa y financiera. Cuenta con una amplia trayectoria en ONG nacionales e internacionales, organismos multilaterales y think tanks globales (WWF, FAO, Climate Focus, Oxfam, CIPCA). Actualmente forma parte del equipo de Revista Nómadas donde además de realizar investigaciones periodísticas, ejerce como gerente de proyectos y asesor técnico. Stasiek Czaplicki, junto a Iván Paredes, ha sido galardonado con el Premio al Periodismo de Investigación Franz Tamayo 2024 por el reportaje Bolivia no se baja del podio de países que más monte pierden en el mundo, en el que abordó la alarmante pérdida de bosques en Bolivia durante el 2023.



