
La naturaleza guarda silencio y se viste de luto. Con el hallazgo de los restos de Darío Pizarro Uyuquipa, guardaparque del Parque Nacional y ANMI Amboró, el país pierde a uno de sus hijos más valientes. Darío, quien por años defendió con el pecho los bosques frente a los incendios más feroces, fue alcanzado por la misma vulnerabilidad que intentó mitigar. La noche del viernes, mientras visitaba a sus padres, Mario y Juana, en Quebrada León, una riada implacable arrasó con su vida, dejando un vacío que las instituciones y la sociedad civil hoy lamentan con profunda consternación.
La Defensoría del Pueblo de Bolivia, ha lamentado profundamente el sensible fallecimiento del guardaparque Darío Pizarro, del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró. “Extendemos nuestras más sinceras condolencias a su familia y seres queridos, y los acompañamos con solidaridad en estos momentos difíciles”.
Desde la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (ABOLAC), Marcos Uzquiano ha expresado su más profunda y sincera condolencia a la familia de quien en vida fue un valiente y comprometido Guardaparque, defensor innato de la naturaleza y la vida allá en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboro.
“Tu presencia en esta vida deja una huella y un legado imborrable en quienes tuvieron la oportunidad de conocerte y trabajar contigo, pero al mismo tiempo deja un gran vacío y un dolor inconsolable en tu familia, pero también estamos seguros que desde lo alto seguirás cuidando e intercediendo por los que más amabas querido Ranger”.

Desde el sector turístico y científico, el dolor es palpable. Nelson Pacheco, gerente de Natura Tours, destaca que la desaparición de Darío deja un enorme vacío en el sector ambiental: “La congoja social por el deceso de Darío Pizarro, el guardián del Amboró, es masiva. Repentinamente, su haz de vida se apagó, en el momento menos esperado. Deja un enorme vacío en el sector ambiental, tras una vida dedicada a defender fehacientemente nuestro patrimonio natural, en una de las áreas protegidas más biodiversas de Bolivia, demasiado importante para la vida de la población cruceña. Extrañaremos su sonrisa, buen humor, pero sobre todo su voluntad y predisposición para colaborar en toda iniciativa técnica y científica para conocer el área protegida Amboró. Su muerte desnuda, una vez más, las condiciones sociales en que trabajan los guardaparques del país. Deja una familia huérfana, cuyo principal sostén económico era Darío. Urge ayuda inmediata para su esposa e hijos, es necesario devolver lo que en vida nos dio: la posibilidad de un planeta sostenible”.
El costo de un desarrollo sin equilibrio
Como bien señala Katia Garrido, relacionista pública para el desarrollo sostenible, lo ocurrido en el municipio de El Torno refleja una realidad dolorosa que no admite más demoras. La planificación de la producción y el crecimiento demográfico se ha realizado sin precautelar el respeto al medio ambiente. Cuando el desarrollo se concibe de manera desordenada, termina convirtiéndose en una amenaza que mata gente y biodiversidad.
Las tragedias no son simples fenómenos naturales, sino consecuencias de decisiones humanas que priorizan lo inmediato. A corto plazo, los más perjudicados siempre son los más vulnerables, los guardianes del territorio; pero a largo plazo, esta falta de equilibrio afectará la seguridad alimentaria, la economía y la salud de todo el país.
Entre el desamparo y la vocación absoluta
Para Ríos de Pie, la pérdida de Darío es devastadora. Como miembro de la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (ABOLAC), su labor no era solo una profesión, sino una vocación de vida. Es indignante recordar que, por años, estos defensores se enfrentan al desamparo y al abandono institucional. Aun así, continúan luchando por proteger nuestros bosques. “Hoy perdemos una vida en una tragedia que pudo ser prevenida con un correcto cuidado del medioambiente”, sentencian desde la organización, recordándonos que Darío hoy se queda cuidando perpetuamente los bosques que tanto amó.
Desde Alas Chiquitanas Voluntarios, quienes lanzaron el llamado urgente de búsqueda el pasado 14 de diciembre, se resalta la valentía de un hombre que no dudó en enfrentar el fuego para salvar el Amboró. Por su parte, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) ha expresado su pesar por la irreparable pérdida de este guardián, acompañando a su familia en este momento de inmenso dolor.
Daniela Justiniano, fundadora de Alas Chiquitanas Voluntarios, ha publicado hoy una carta pública dirigida al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, que textual mente dice:
“¿Quién protege a los protectores?
Señor Presidente Rodrigo Paz Pereira , el Estado tiene una deuda histórica con sus guardaparques.
Darío entregó años de su vida cuidando el Parque Nacional Amboró.
Murió con un contrato eventual, sin estabilidad, sin garantías.
Hoy deja una hija de solo 1 año, que ni siquiera accedió al subsidio que por derecho le correspondía.
Esto no es un caso aislado.
Es un pedido que se viene haciendo desde hace años, y que hoy duele más, porque ya no se reclama con vida, sino con ausencia.
Los guardaparques cuidan los bosques, el agua, la biodiversidad y el futuro del país.
Lo hacen con sueldos precarios, sin seguro, sin protección, muchas veces sin respaldo del propio Estado.
Hoy no basta con homenajes.
Hoy se necesita acción, dignidad laboral, protección real para quienes arriesgan la vida cuidando el patrimonio de todos.
A la sociedad pedimos que no miremos a otro lado y apoyemos a la familia de Darío y a todas las que siguen sufriendo la pérdida de sus seres queridos.
A las autoridades, por favor tomen acciones que precautelen y prioricen la vida.
Proteger la naturaleza empieza por proteger a quienes la defienden. Nuestro eterno agradecimiento a Darío y a cada guardaparque en cada rincón del país. Seguiremos apoyando para que sus derechos sean respetados y finalmente haya las condiciones dignas que merecen
Nuestro cariño y condolencias a cada familia en estos momentos dificiles. Seguiremos sumando fuerzas para dar apoyo”.

Un llamado a la conciencia colectiva
WWF Bolivia se ha sumado a las voces de solidaridad, advirtiendo que esta emergencia es un recordatorio de que la deforestación y las actividades ilegales aumentan la vulnerabilidad de las personas y de la naturaleza. Es urgente que, como ciudadanía y autoridades, asumamos la responsabilidad de proteger nuestros ecosistemas para que el ser humano pueda, finalmente, vivir en armonía con su entorno.
Como lo expresa poéticamente Ayvú Pacha by Propacha, el bosque hoy pronuncia el nombre de Darío en cada hoja y sendero. Su legado seguirá floreciendo en cada árbol y raíz de la tierra que defendió con valentía y amor.
El pésame de Revista Nómadas
En Revista Nómadas nos unimos al duelo nacional por la partida de Darío Pizarro. Su muerte es una herida abierta en el corazón de la conservación boliviana. No podemos permitir que el sacrificio de nuestros guardaparques sea en vano; su historia debe servir para denunciar la precariedad y el olvido en el que operan los centinelas de nuestra biodiversidad. Nuestras condolencias a su familia y a todos los que, como Darío, dan la vida por el bienestar común. Que la tierra te sea leve, guardián del Amboró.
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