
Hace cinco años, cuando nació Revista Nómadas, había una certeza que parecía sencilla, pero que implicaba un enorme desafío: el periodismo todavía podía volver la mirada hacia aquellos lugares donde pocos querían detenerse.
Hacia los bosques que ardían lejos de las ciudades. Hacia los territorios donde comunidades indígenas defendían su memoria y su forma de vida. Hacia los animales que desaparecían en silencio. Hacia las heridas abiertas de una naturaleza golpeada por decisiones tomadas desde escritorios lejanos.
Así comenzó este viaje. Con una libreta, una cámara, muchas preguntas y la convicción de que contar historias desde el territorio también era una forma de defenderlo.
Era 16 de junio del 2021 cuando Revista Nómadas salió a la luz y con ella sus reportajes y crónicas de inmersión y después también llegaron los podcast y documentales.
Hoy Revista Nómadas celebra cinco años de camino. Cinco años de recorrer senderos difíciles, cruzar ríos, entrar a zonas afectadas por incendios y deforestación, escuchar voces que durante mucho tiempo permanecieron invisibles y poner sobre la mesa historias que necesitaban ser contadas.

Cinco años en los que Revista Nómadas logró consolidarse como el medio de comunicación referente sobre temas ambientales portando la investigación y la agenda propia como sus buques insignias.
En este tiempo, nuestras investigaciones periodísticas han logrado revelar y en muchos casos, salvas miles de hectáreas de bosque que estaban al filo de desaparecer y han contribuido a visibilizar territorios donde la presión de la deforestación, los incendios y otras actividades humanas ponían en riesgo ecosistemas completos. Nómadas se ha metido a cuerpo entero en los lugares donde los desastres provocados por la mano del hombre dejan sus cicatrices más profundas, allí donde el bosque cae, donde los ríos son afectados y donde las comunidades luchan por sostener la vida.
Porque detrás de cada reportaje hay caminos recorridos, historias escuchadas y rostros que le ponen nombre a las grandes crisis ambientales de nuestro tiempo.
Pero esta historia no la escribimos solos.
La escribimos junto a ustedes, nuestros lectores, nuestra comunidad. Personas que nos acompañan, comparten nuestros reportajes, nos escriben, nos abren puertas y que, durante el último año, decidieron dar un paso más para convertirse en parte activa de la defensa del periodismo independiente a través de nuestra campaña de donaciones.
También la escribimos junto a instituciones ambientales, organizaciones de conservación, aliados del periodismo regional y proyectos que creen en la importancia de contar historias desde el territorio, con rigor, sensibilidad y compromiso.
Cada aporte, cada mensaje, cada alianza y cada muestra de confianza se transformaron en una señal poderosa. Hay una comunidad que cree que investigar, contar y defender la naturaleza sigue siendo necesario.

Gracias a esa comunidad pudimos seguir viajando, preguntando, investigando y contando historias que buscan mover algo en la realidad.
Para Roberto Navia, fundador y director de Revista Nómadas, estos cinco años representan la confirmación de que el periodismo ambiental tiene un lugar imprescindible en Bolivia:
“Cuando nació Nómadas soñábamos con construir una plataforma que mirara hacia esos lugares donde la naturaleza y las personas estaban resistiendo en silencio. Queríamos hacer un periodismo que no se quedara en la superficie, sino que caminara los territorios, escuchara a sus protagonistas y mostrara lo que muchas veces permanece oculto.
Estos cinco años nos demostraron que contar una historia puede abrir conversaciones, despertar conciencia y, en algunos casos, ayudar a proteger aquello que parecía perdido. Hemos estado en lugares donde los bosques estaban siendo destruidos, donde las comunidades enfrentaban enormes presiones y donde la naturaleza pedía ser escuchada. Ese es el compromiso que asumimos: hacer periodismo para entender, para recordar y para defender la vida”.
Karina Segovia, cofundadora y productora de Revista Nómadas, destaca que detrás de cada investigación existe un enorme esfuerzo colectivo:
“Estos cinco años son la suma de muchas personas que creyeron en este proyecto. De periodistas que caminaron territorios complejos, de comunidades que confiaron sus historias, de fotógrafos, investigadores y aliados que entendieron que contar la crisis ambiental también es contar la historia de nuestro futuro.
Nómadas nació como una apuesta por un periodismo con sensibilidad, pero también con responsabilidad. Cada historia nos recordó que detrás de los datos hay vidas, que detrás de los bosques hay pueblos y que detrás de cada pérdida ambiental hay una consecuencia para todos”.

Stasiek Czaplicki Cabezas, periodista de datos de Revista Nómadas, resume este aniversario como la consolidación de una casa periodística que Bolivia necesitaba:
“Que Revista Nómadas cumpla cinco años significa, para mí, la consolidación de una casa periodística ambiental que Bolivia necesitaba desde hace mucho tiempo. Un espacio que no se limita a rastrear los síntomas de la crisis ecológica, sino que busca comprender sus causas profundas, las heridas y deudas socioecológicas que atraviesan al país, pero también las estructuras de poder que impiden curarlas y saldarlas.
En estos años, Nómadas ha reafirmado que el periodismo puede ser riguroso sin perder sensibilidad, crítico sin caer en el cinismo y comprometido sin renunciar a la evidencia. Su trabajo ha sido clave para colocar en el centro debates que con frecuencia se intentan ocultar, minimizar o tratar como daños colaterales: la deforestación, los incendios, el extractivismo minero, la crisis climática, la captura corporativa y estatal de las decisiones públicas.
Pero también ha sido un espacio para escuchar y amplificar las voces de quienes habitan y defienden los territorios, muchas veces desde la primera y última trinchera.
En un país donde la destrucción ecológica suele presentarse como el costo inevitable del desarrollo, quiero creer que Nómadas ha contribuido a disputar ese relato. Ha recordado que informar no es un ejercicio neutral frente al despojo, sino una forma de cuidar la vida, sostener la memoria y abrir caminos hacia un horizonte de justicia socioecológica”.
Cinco años después, Revista Nómadas sigue andando. Con las mismas preguntas del inicio y con una certeza más fuerte que nunca: mientras existan historias que necesitan ser contadas, habrá caminos que recorrer.
Un periodismo con resultados
En este quinto aniversario no queremos solamente recordar que publicamos historias. Queremos recordar que estuvimos ahí. En los bosques donde avanza el fuego, en los territorios donde las comunidades defienden su hogar, en los lugares donde una especie lucha por sobrevivir y donde muchas veces la única manera de que una realidad no desaparezca es contarla.
Éstos fueron cinco años en el que Revista Nómadas siguió haciendo lo que sabe hacer, ir al territorio, escuchar, investigar y poner nombre a los problemas que amenazan la vida.
Y lo hacemos con valentía, porque sabemos que el apoyo viene de ustedes, por quienes trabajamos contra viento y marea.
Estas son algunas de las historias que marcaron nuestro camino en el último año.
El rugido del jaguar que llegó hasta la justicia
El jaguar fue una de las grandes historias de este año.
Durante meses seguimos las huellas de una especie que simboliza la fuerza de los bosques bolivianos, pero que enfrenta una amenaza silenciosa: la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal.
En “Más de 30 viajes ilegales para cazar jaguares hasta por 50.000 dólares: así operaba la red de Jorge Néstor Noya que saqueaba la fauna en Bolivia”, revelamos cómo una red de turismo cinegético ilegal captaba cazadores extranjeros con alto poder económico para ingresar a territorios bolivianos y perseguir al felino más grande del continente.
La investigación mostró una realidad que durante años permaneció escondida: detrás de la muerte de un jaguar existía un negocio organizado.
Pero esta historia también tuvo otro capítulo.
El Tribunal Agroambiental emitió un fallo histórico y ordenó reclasificar al jaguar como especie en peligro crítico en Bolivia, reconociendo que la presión sobre este animal había llegado a un punto límite.
Además, dictó medidas de protección que marcaron un precedente ambiental, una pausa ecológica y la prohibición de quemas y chaqueos en todo el territorio nacional para frenar la destrucción de sus corredores biológicos.
Una historia que empezó con una pregunta periodística terminó convirtiéndose en una conversación nacional sobre el futuro de nuestra biodiversidad.

Cuando la justicia ambiental revela sus propias heridas
Pero proteger la naturaleza también significa mirar de frente las fallas del sistema.
En “Delitos ambientales en Bolivia 2020 a 2025: casi nueve de cada diez causas concluidas quedan sin sanción”, investigamos la otra cara de la crisis ambiental: la impunidad.
El reportaje reveló cómo la mayoría de los procesos por delitos como incendios provocados, tráfico de fauna y destrucción ilegal de bosques terminaron sin consecuencias efectivas para los responsables.
Una radiografía dolorosa de un sistema donde la destrucción del patrimonio natural muchas veces queda sin castigo.
San Ignacio de Velasco: el bosque que desaparece en silencio
La Chiquitania fue otro de los territorios donde concentramos nuestra mirada.
En “Los dueños del desmonte: quién deforesta San Ignacio de Velasco”, investigamos quiénes están detrás de la transformación de uno de los corazones forestales más importantes de Bolivia.
Seguimos la ruta de la tierra, los desmontes y los intereses que avanzan sobre los bosques.
Y en “San Ignacio de Velasco: el asedio silencioso que devora el corazón forestal de Bolivia”, mostramos cómo la expansión de la frontera agrícola, la ganadería y otros modelos de explotación están fragmentando un ecosistema único y alterando el equilibrio natural de una región clave para el país.

Tariquía: la defensa de un paraíso bajo presión
Viajamos también a la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, donde una batalla ambiental se libra en los tribunales y en el territorio.
En “Tariquía: el porvenir comunitario se juega en el terreno de la justicia”, contamos cómo las comunidades buscan defender su territorio frente a proyectos que podrían afectar sus fuentes de agua y su equilibrio ecológico.
Y en el especial “Los defensores del paraíso de Tariquía viven un infierno”, pusimos rostro a quienes sostienen esta resistencia: líderes comunitarios que enfrentan presión, división y hostigamiento, pero que continúan defendiendo uno de los lugares naturales más valiosos de Bolivia.
Los pueblos que protegen la vida
En Revista Nómadas creemos que hablar de naturaleza también es hablar de pueblos.
Por eso contamos la historia del Territorio Indígena Multiétnico (TIM) en “La tierra sin mal que encontraron los pueblos del TIM”, una mirada a una experiencia donde el autogobierno indígena, la memoria y la relación con el territorio se convierten en una barrera contra la destrucción ambiental.
También narramos la lucha de los pueblos del Chaco en “La resistencia chaqueña que desafía al desmonte”, donde comunidades indígenas y productores buscan defender un bosque que enfrenta una presión creciente.
Y viajamos hasta la Amazonía para contar una historia urgente: “Antes de la extinción: el último deseo de los indígenas pacahuaras de Bolivia”.
Un reportaje que producimos con Mongabay Latam, sobre uno de los pueblos más golpeados por la historia de explotación de la región y sobre sus últimos integrantes, que luchan por preservar su lengua, su memoria y el derecho a permanecer en su territorio ancestral.

La naturaleza también tiene memoria
Nuestros recorridos también nos llevaron a mirar otras amenazas.
En “Crímenes en las arenas de río: tatarugas de Bolivia traficadas para fines gastronómicos”, revelamos cómo la extracción ilegal de huevos y carne de tortugas de río pone en riesgo a una especie fundamental para los ecosistemas amazónicos.
Y en “Una gran muralla de bosque para proteger al Pilcomayo”, contamos la esperanza que nace desde las comunidades que trabajan por conservar corredores forestales y proteger una cuenca amenazada por contaminación, cambio climático y degradación ambiental.

Nuevas formas de contar el planeta
Cinco años después también entendimos que el periodismo debe encontrar nuevos caminos.
Por eso nació Hola Nómadas, el primer chatbot de periodismo ambiental en Bolivia, una herramienta creada para acercar investigaciones, datos y conocimiento ambiental a través de WhatsApp.
En abril de este 2026, Revista Nómadas lanzó “Hola Nómadas”, nuestro ChatBot que lleva información ambiental clave directamente al celular de la audiencia. La herramienta traduce datos técnicos en respuestas claras, con mapas, contexto y recomendaciones prácticas. El proyecto nace del AI Product Lab el programa impulsado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Google News Iniciative y Marktube, consolidando una nueva forma de conectar el periodismo con las necesidades de la sociedad.

Una nueva forma de conversar con nuestros lectores y de hacer que la información ambiental llegue a más personas.
También dimos un paso hacia nuevas narrativas con el proyecto audiovisual y de cine ambulante impulsado junto al acompañamiento del Pulitzer Center, que reconoció el trabajo de Revista Nómadas por su capacidad de generar impacto y fortalecer un periodismo conectado con las comunidades.
Porque Revista Nómadas no se construye desde una oficina.
Se construye caminando.
Escuchando.
Preguntando.
Volviendo una y otra vez a esos lugares donde una historia necesita una voz.
Y después de cinco años seguimos convencidos de lo mismo: contar una historia puede ser el primer paso para defenderla.
Una comunidad que sostiene el periodismo
Detrás de cada viaje, cada investigación y cada historia publicada existe algo fundamental, una comunidad que cree que el periodismo independiente todavía puede defender aquello que importa.
Por eso nació nuestra campaña “Apoya al periodismo independiente que defiende al bosque”, una invitación para que nuestros lectores no sean solamente quienes reciben las historias, sino también quienes ayudan a hacerlas posibles.
Gracias a quienes decidieron aportar, Revista Nómadas pudo continuar recorriendo territorios, financiando investigaciones, entrando en zonas donde ocurren los conflictos ambientales y dando espacio a voces que muchas veces quedan fuera de la conversación pública.
Cada donación representa una idea poderosa, que una sociedad también puede sostener el periodismo que necesita.
Porque investigar quién destruye un bosque, seguir la ruta del tráfico de fauna o contar la resistencia de una comunidad requiere tiempo, recursos y compromiso. Y ese compromiso se construye entre muchos.

Los reconocimientos de un periodismo que busca transformar
Este camino también empezó a ser reconocido más allá de nuestras fronteras.
Revista Nómadas recibió el Premio Internacional MapBiomas por la investigación sobre la deforestación en San Ignacio de Velasco, un trabajo que reveló la magnitud de la pérdida del bosque chiquitano y mostró cómo el periodismo de datos puede convertirse en una herramienta para entender y defender el territorio.
Además, este año recibimos una noticia que celebramos con enorme emoción: Revista Nómadas fue nominada al Premio Gabo 2026, junto a medios de cinco países amazónicos, un reconocimiento que coloca las historias de Bolivia dentro del mapa del periodismo iberoamericano que investiga, incomoda y busca generar impacto.
Estos reconocimientos no son solamente para un equipo periodístico.
Son también para las comunidades que abren sus puertas, para los aliados que acompañan los procesos, para los lectores que comparten las historias y para todas las personas que creen que el periodismo puede ser una herramienta de defensa de la vida.
Del territorio a la pantalla: “Mi cuerpo, mi territorio”
Nuestro compromiso con las historias también encontró nuevos lenguajes.
El documental “Mi cuerpo, mi territorio” nació como una alianza entre Revista Nómadas, el proyecto BioKultDiv de la Universidad Leuphana de Lüneburg (Alemania) y la Organización Regional de Mujeres Indígenas Chiquitanas (ORMICH).
La película cuenta la lucha de mujeres chiquitanas que defienden su Casa Grande: su territorio, su cultura y su memoria.
Fue un trabajo colectivo dirigido por el periodista y documentalista Roberto Navia, con la mirada sensible de Karina Segovia en la cámara, la edición y diseño sonoro de Andrés Navia, la voz en off de Carla Arana, el guion trabajado junto a Isabel Díaz Reviriego y la identidad visual de Jan Hanspach.

También contó con el aporte de Maicol Albert, de Fundación NATIVA, y Alejandro de los Ríos.
Pero la verdadera fuerza de esta historia está en sus protagonistas: seis mujeres indígenas chiquitanas que sostienen una lucha profunda desde distintos rincones de la Chiquitanía.
Rosa Pachuri, presidenta de ORMICH, como una voz fundamental de la organización de las mujeres.
Marina Justiniano, bombera y autoridad indígena, enfrentando el fuego y defendiendo su territorio. Dorys Chacón y Seferina Tomichá Surubí, guardianas de la cultura y la memoria.
Eva Melgar (+), desde la Organización de Mujeres Indígenas de la Región, y Aylín Vaca Díez, cacique de Género y Juventud de la CICOL.
Cinco años después, estos logros nos recuerdan algo esencial, que Revista Nómadas no camina sola.
Camina con una comunidad que lee, comparte, aporta y cree que contar historias puede ser una manera de proteger lo que todavía estamos a tiempo de salvar.
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