
El sonido de los violines y del violonchelo marcaron el inicio de una noche de esperanzas en San Rafael de Velasco el pasado 13 de marzo. Fue el preludio de un encuentro entre el arte, el cine documental y el periodismo de profundidad y la urgencia de un territorio que se niega a desaparecer. Bajo el techo del coliseo municipal, la Orquesta Sinfónica de San Rafael y el ballet local tejieron un ambiente de calidez y orgullo cultural para recibir a los “guardianes” que, por primera vez, verían sus luchas proyectadas en la gran pantalla.

El periodismo de “alta costura” ha dejado los escritorios para embarrarse las botas y encontrarse, cara a cara, con quienes protegen el pulmón del planeta. El Pulitzer Center seleccionó a Revista Nómadas para formar parte de su prestigiosa Iniciativa de Impacto, potenciando el proyecto de Cine ambulante como una herramienta de cambio tangible. El objetivo es que las historias no solo se lean en una pantalla digital, sino que regresen al territorio para convertirse en un escudo para sus habitantes.
El plato fuerte de la noche fue el documental “La Amazonía invisible de Bolivia y sus guardianes que no se rinden”. La obra sumergió a los espectadores en la complejidad de un universo que representa gran parte del territorio boliviano, pero que permanece ignorado por gran parte del mundo.

La narrativa audiovisual, dirigida por Roberto Navia, expuso con crudeza las cicatrices que la minería, la deforestación y la contaminación de las aguas están dejando en la cuenca amazónica. El silencio en el coliseo se volvió denso cuando las imágenes mostraron las amenazas sobre el Madidi y el avance de carreteras que fragmentan la vida. Sin embargo, el hilo conductor no fue la derrota, sino la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas que enfrentan presiones externas para proteger el hogar de todos.
Cuando las luces del coliseo se encendieron, el aire en San Rafael de Velasco todavía vibraba con las imágenes del documental. El diálogo no se hizo esperar y las palabras de los protagonistas cayeron con la contundencia de quien habita la emergencia. Rosa Pachurí, presidenta de la Ormich, fue la primera en ponerle nombre al miedo que recorre las comunidades, denunciando que defender la tierra hoy significa enfrentarse a un monstruo de varias cabezas: el tráfico de tierras y esos incendios que cada año asfixian el horizonte chiquitano. “No estamos luchando solo contra el fuego, sino contra mafias que ven en nuestro bosque un botín de guerra, mientras nosotros lo que vemos es nuestra propia vida”, sentenció con la autoridad de quien custodia el territorio.
A su lado, Rafaela Putaré, desde la presidencia de la Ormiv, describió una geografía herida donde el avance de la deforestación descontrolada está fracturando la paz milenaria de los pueblos. Para ella, la tragedia no es solo ambiental, sino generacional, porque ya no se teme únicamente por la caída de los árboles, sino por el futuro de unos hijos que crecen en un territorio que se vuelve cada vez más ajeno y peligroso.

Esta visión fue respaldada por el alcalde de San Rafael, Jorge Vargas Roca, quien calificó la situación como una crisis estructural donde el municipio se siente abandonado frente a presiones extractivistas que llegan desde fuera. Vargas Roca fue tajante al advertir que, si el Estado central no pone un freno inmediato a los problemas ambientales, San Rafael corre el riesgo de convertirse en un desierto de cenizas.
Pero el alcalde fue más allá de la gestión administrativa y habló de su compromiso personal con la tierra. Con la voz cargada de convicción, aseguró que su lucha no tiene fecha de caducidad: “Cuando deje de ser alcalde, seguiré siendo bombero forestal voluntario, porque mi compromiso con el bosque no depende de un cargo público”, afirmó, arrancando el reconocimiento de los presentes. Su visión, además, rompió los límites de los mapas políticos al recordar que la naturaleza no entiende de divisiones administrativas. “Los bosques no tienen frontera; todos los ecosistemas se unen en un solo cuerpo: la Amazonía, el Bosque Seco Chiquitano y el Pantanal son parte de una misma vida que debemos defender como una sola”, explicó, subrayando que lo que golpea a una región termina hiriendo al continente entero.
Así, el encuentro en San Rafael no se quedaron en el lamento, sino que parieron una hoja de ruta para la supervivencia. La propuesta de Pachurí fue clara: es urgente el fortalecimiento de las guardias indígenas, dotándolas de equipamiento y reconocimiento legal para que las brigadas comunales sean una primera línea de defensa real contra los avasallamientos. Por su parte, Putaré planteó que la salvación del agua depende de un control social estricto; una vigilancia comunitaria que denuncie la contaminación minera, convirtiendo ese control en una ley que se respete en cada rincón del bosque.
El compromiso político también marcó la jornada. El alcalde Vargas Roca se comprometió a blindar la alianza entre el gobierno municipal y las organizaciones indígenas para frenar los asentamientos ilegales, exigiendo políticas públicas que dejen de tratar al bosque como una simple mercancía.
Cruz del Norte: una comunidad de pie
La mística del cine ambulante llegó el sábado 14 de marzo a la comunidad indígena Cruz del Norte. Allí, bajo la pantalla inflable de Nómadas convocó a todos los vecinos. No hubo distinciones: desde los ancianos que atesoran en su piel la memoria del bosque antiguo, hasta los niños y adolescentes que miraban con ojos asombrados la inmensidad de su propio hogar proyectada con una nitidez desgarradora. La convocatoria fue total, un encuentro intergeneracional donde el silencio solo era interrumpido por los sonidos de la selva que rodeaba el evento, fundiéndose con la atmósfera sonora del documental.

Al concluir la función, el sentimiento colectivo no fue de derrota, sino de una indignación constructiva. El debate que surgió entre las familias de Cruz del Norte no se quedó en la anécdota del espectador, sino que se transformó en un cabildo espontáneo por la vida. Los comunarios, movidos por la urgencia de las imágenes que acababan de ver, decidieron que el testimonio de su resistencia debía escalar hasta las esferas más altas del poder político. “Si el bosque es uno solo, nuestra voz también debe ser una sola y llegar donde se toman las decisiones”, dijo el cacique Mabuel Boituré, y los comunarios le aplaudieron.
Fue en ese momento cuando nació el compromiso innegociable de redactar una carta dirigida personalmente al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. La comunidad de Cruz del Norte entendió que el cine había sido el detonante para una acción política necesaria: exigirle al mandatario que deje de mirar hacia otro lado mientras los bosques se desangran. En la carta, los guardianes de este territorio plasmarán una demanda de auxilio y dignidad, exigiendo soluciones estructurales y no paliativos de última hora. Para ellos, la solución real no es esperar a que el fuego de los incendios forestales sea incontrolable para enviar ayuda, sino establecer leyes que respeten la autodeterminación indígena y protejan los ecosistemas de manera preventiva y soberana.

La jornada de cine ambulante en Cruz del Norte cerró con la certeza de que la película apenas comienza. Con la promesa de la carta al presidente Paz, el Cine ambulante de Nómadas cumplió su misión más profunda: transformar la narrativa en acción y devolverle al pueblo la herramienta de la palabra para defender su territorio.
El equipo detrás de la lente
El documental La Amazonía invisible de Bolivia y sus guardianes que no se rinden, fue producido el 2023 por Revista Nómadas y el Pulitzer Center, bajo la dirección de Roberto Navia, con la fotografía de Karina Segovia y Lisa Corti. La jefatura de producción recayó en Karina Segovia, mientras que Andrés Navia se encargó de dar vida a la atmósfera sonora y visual en la postproducción.
El Cine ambulante de Nómadas ha demostrado que el periodismo de impacto no termina cuando se publica la nota, sino cuando la historia regresa a sus protagonistas para convertirse en una herramienta de cambio.
Tras el recorrido por las entrañas de las comunidades indígenas, la mística del Cine ambulante Nómadas se prepara para desembarcar en la capital oriental. La cita estratégica en Santa Cruz de la Sierra será el próximo miércoles 8 de abril, a las 18:45, en la sala de cine del Centro Boliviano Americano (CBA). Este encuentro busca trasladar el rugido de la selva y el testimonio de sus guardianes al corazón de la ciudad, abriendo un espacio de debate necesario entre los espectadores urbanos y la realidad de un territorio que, aunque parezca lejano, es el pulmón que sostiene la vida de todos.

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