
Nilo Padilla Osiga lleva más de dos décadas mirando lo que ocurre dentro de sus colmenas. No lo ha hecho solamente para producir miel. Desde el año 2000 observa una relación que para buena parte de la apicultura representa una amenaza: la convivencia entre las abejas y la varroa, un pequeño ácaro considerado uno de los principales problemas sanitarios de la actividad apícola en el mundo.
Ahora quiere llevar lo aprendido hasta Argentina.
Su investigación, titulada “Varroa: la solución definitiva ya está en las abejas”, fue aceptada por el comité científico del XXII Congreso Latinoamericano de Apicultura FILAPI 2026, que se realizará en Mar del Plata del 31 de agosto al 6 de septiembre.
Padilla presentará su trabajo el 3 de septiembre, en la modalidad póster, dentro de la comisión Consejo de Capacitación Extensión. La aceptación representa una oportunidad para que una investigación desarrollada desde la experiencia de campo de un apicultor boliviano sea conocida y discutida por especialistas, técnicos y productores de distintos países.
Pero hay un problema. Nilo no tiene los recursos para costear el viaje.
Por eso, familiares, colegas y personas vinculadas a la apicultura se han organizado para realizar una rifa solidaria el 29 de agosto, dos días antes de la fecha prevista para que emprenda el viaje en bus, por carretera.

EL VIAJE QUE DEPENDE DE UNA RIFA
El Congreso FILAPI 2026 reunirá en Mar del Plata a representantes del sector apícola latinoamericano. Para Padilla, asistir significa poder representar a Bolivia con una investigación construida a partir de años de observación y experiencia directa en las colmenas.
Pero el pasaje, el traslado y la estadía están fuera de sus posibilidades económicas.
Por eso se organizó una rifa para el 29 de agosto, con una serie de premios aportados por personas y emprendimientos vinculados a la apicultura.
El valor de la rifa es de Bs 40 y deben inscribirse por medio del siguiente formulario: https://forms.gle/9YtK6psihRkxGned9
Los interesados en apoyar también pueden comunicarse con el número telefónico: 78113542
La lista de premios incluye un traje apícola, un ahumador, una cámara de cría modelo Langstroth, un balde de 25 kilos de miel, una banca de soporte, una palanca de acero inoxidable, cinco láminas de cera estampada, cinco galones de cinco kilos de miel, un nuclero con abejas, un kit de higiene, cera en bloque, un marco entero de panal de miel, madera para uso apícola y una visita a un apiario para dos personas.
También hay premios como cinco tapas, cinco botellas de 2,5 kilos de miel, un kit de spa corporal, un libro digital titulado ¿Por qué no considerar a la Varroa el enemigo?, cinco botellas de un kilo de miel, cinco rejillas metálicas, un recetario con siete recetas a base de miel, 10 marcos alambrados con alambre de acero inoxidable y cinco medias alzas.
La rifa contempla además una oportunidad para transportar a Argentina una determinada cantidad de miel proveniente de la producción de Padilla y un cupo para adquirir miel de una empresa, cuyos detalles están todavía por definirse.
El sorteo será transmitido mediante Facebook Live el 29 de agosto.
DOS DÍAS PARA EMPRENDER EL CAMINO
El calendario es estrecho.
La presentación de Padilla está programada para el 3 de septiembre y, si realiza el trayecto en flota, deberá partir el 31 de agosto. Por eso la rifa se realizará apenas dos días antes.
La campaña no busca solamente reunir dinero para un viaje. Busca que una experiencia desarrollada durante años entre colmenas bolivianas pueda llegar a una conversación científica mucho más amplia.
Porque detrás del título “Varroa: la solución definitiva ya está en las abejas” hay una idea que Padilla quiere poner a consideración de la comunidad apícola: quizá el futuro para enfrentar uno de los mayores problemas de la apicultura no esté únicamente en nuevos productos para matar al ácaro, sino en aprender a reconocer, seleccionar y reproducir las capacidades naturales de las propias abejas.
El 3 de septiembre, en Mar del Plata, tendrá la oportunidad de defender esa idea.
Antes, necesita llegar.
Y para conseguirlo, Nilo Padilla está apelando a la solidaridad de quienes quieran comprar un número de la rifa, ganar alguno de los premios y, al mismo tiempo, ayudar a que una investigación boliviana llegue a un escenario internacional.
UNA PREGUNTA FRENTE A UN VIEJO ENEMIGO
La varroa es un ácaro que parasita a las abejas y puede debilitar las colonias, afectar su productividad y provocar su colapso. La respuesta más extendida de la apicultura ha sido combatirla mediante tratamientos sanitarios.
La investigación de Padilla propone mirar el problema desde otro ángulo.
Desde el año 2000, el apicultor ha realizado un seguimiento sistemático de la relación abeja-varroa, concentrándose en dos variables: el comportamiento higiénico de las abejas y la dinámica de la población del ácaro dentro de las colmenas.
Su trabajo se desarrolla en una región caracterizada por la presencia de abejas africanizadas. A partir de sus observaciones, plantea que, cuando las colonias permanecen sin tratamientos, las abejas y la varroa pueden desarrollar un proceso de coevolución que conduce a una relación de equilibrio.
Padilla denomina a este fenómeno equilibrio biológico interno (EBI).
Según los resultados de su investigación, ese equilibrio se manifiesta en la estabilidad de las colonias y en la capacidad de las propias abejas para regular naturalmente las poblaciones del ácaro. El trabajo sostiene además que esta capacidad puede tener un componente heredable.
Es decir, algunas colonias podrían poseer características que les permiten convivir con la varroa sin depender permanentemente de tratamientos químicos.

DE COMBATIR A SELECCIONAR
Ahí está uno de los puntos más importantes de la propuesta de Padilla.
La estrategia convencional busca reducir o eliminar el ácaro mediante tratamientos. El problema, plantea la investigación, es que una utilización sistemática y preventiva de estos productos puede generar colonias dependientes de los tratamientos y poblaciones de varroa cada vez más resistentes.
Si la varroa es ya un componente permanente de las colmenas, la pregunta sería entonces qué hacer con las abejas que han demostrado capacidad para convivir con ella.
La respuesta que propone el estudio es la selección de colonias.
En lugar de concentrarse exclusivamente en matar al ácaro, el planteamiento busca identificar aquellas colonias que sean capaces de mantener una relación estable con la varroa y utilizar esas características en procesos de reproducción y selección.
El objetivo final sería avanzar hacia una apicultura menos dependiente de productos químicos y más basada en la adaptación biológica de las propias abejas.
La investigación lo resume con una premisa contundente: la varroa “llegó para quedarse”. Si eso es así, la solución podría no estar en una guerra permanente contra el ácaro, sino en encontrar y multiplicar las abejas capaces de convivir con él.
Los resultados de este trabajo ya fueron presentados en jornadas apícolas organizadas por ADAPICRUZ. Ahora Padilla tendrá la posibilidad de llevarlos a un escenario latinoamericano.
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