
Navegar el río Tuichi es adentrarse a lo profundo de la Amazonía boliviana. Este curso de agua no es uno cualquiera. Baja desde los Andes y llega a tierra amazónica. Es también de una de las arterias que da vida al parque nacional Madidi. Ahí la corriente dejó de estar sana. La minería ilegal está destruyendo este afluente a pesar de que el Tribunal Agroambiental determinó declararlo como sujeto de derechos, lo que significa que en ese río no se puede realizar ninguna actividad extractiva. Los lugareños, aquellos que cuidan el Tuichi hace años y que no son escuchados, dicen que por lo menos 42 actividades mineras se asentaron entre diciembre del año pasado a la fecha.
El 5 de diciembre de 2025 fue una jornada histórica para el río Tuichi. El Tribunal Agroambiental estableció que en ese afluente no se puede realizar ninguna actividad extractiva –incluida la minería- y, además, lo calificó como sujeto de derechos. Esta medida se logró tras la presentación de una demanda en marzo del año pasado por parte de la dirigencia indígena de la zona. La decisión se tomó luego de realizar estudios de verificación en varios puntos del Tuichi, como una inspección y entrevistas a comunarios.
Esta es la segunda resolución que emite el Tribunal Agroambiental para proteger ríos amazónicos de Bolivia, incluido el Tuichi. La primera fue un fallo que ordenó en la gestión 2023 la suspensión inmediata de todas las actividades mineras que operaban fuera de las cuadrículas autorizadas por la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) no solo en el Tuichi, sino también en otros ríos como el Madre de Dios y el Beni.
Rodrigo Herrera, abogado ambientalista, es quien interpuso la segunda demanda en representación de los pueblos indígenas y activistas. Esa querella se presentó en marzo de 2025. El jurista explicó a Revista Nómadas que, entre los daños identificados, según la resolución emitida por el Tribunal Agroambiental, se encuentran la alteración del cauce por el uso de maquinaria pesada, la destrucción de áreas de bosque en las orillas e inmediaciones del río y la contaminación de las aguas provocada por el uso de mercurio.

“Nosotros presentamos la denuncia enumerando todos los hechos registrados y los antecedentes ocurridos desde hace tiempo en este río, pero aun así las actividades mineras siguen dañando el Tuichi y gran parte del parque nacional Madidi. Es importante que las autoridades tomen cartas en este asunto y establezcan sanciones por estas actividades ilegales”, afirmó Herrera.
El río Tuichi conecta de manera natural los Andes con la Amazonía. Sus aguas nacen en la cima andina, en la cordillera de Apolobamba, que es la zona alta de las montañas del parque Madidi. Este río tiene un curso de 265 kilómetros y baja como una serpiente por diversos ecosistemas de la reserva natural. Pasa por varias comunidades indígenas, donde el ecoturismo todavía sobrevive ante la presencia de mineros. Su destino final son las montañas húmedas y frondosas del Madidi.
Es ahí, en plena selva, que sus aguas cruzan el imponente Cañón del Bala y llegan al río Beni, siguiendo su curso más allá de las fronteras de Bolivia, en el río Madeira, convirtiéndose en una de las arterias más importantes que alimenta al río más largo del mundo: el Amazonas.
Además, el Tuichi fue un inspirador de novelas y películas debido a la aventura que vivió en 1990 el turista israelí Yossi Ghinsberg, quien cayó de su balsa mientras navegaba el río y fue tragado por el bosque durante 21 días. Luego de una batalla física y mental con los elementos de la naturaleza, lleno de picaduras, hambriento y exhausto, fue rescatado por comuneros de la zona. Esa aventura está narrada por Ghinsberg en su libro De vuelta al Tuichi, eternizando al Tuichi gracias a la literatura, pero además siendo un aliciente para que varios turistas naveguen sus imponentes aguas.
Ahí la minería ilegal está causando estragos. Esa actividad no tiene contemplación. Los mineros están matando el Tuichi, incluso teniendo un escudo jurídico. Guido Alfaro, presidente de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), explicó a Revista Nómadas que durante años buscaron “salvar” al Tuichi de la depredación minera. El líder indígena está molesto: “No puede ser que a pesar de que el río Tuichi sea sujeto de derechos, aun así, la minería ilegal siga matándolo”.

Medidas legales
Alfaro recordó que la batalla legal inició en 2023 con algunos altibajos. Dijo que existe una protección inicial no solo para el Tuichi, sino también para otros ríos amazónicos. “La actividad minera ilegal sigue dañando nuestro territorio. La maquinaria pesada sigue ingresando al parque Madidi. Esa maquinaria tiene como destino la comunidad Virgen del Rosario, que está en la ribera del río Tuichi, donde existe actividad minera aurífera ilegal asentada hace mucho tiempo”, lamentó el presidente del CPILAP.
El dirigente añadió un dato alarmante: 42 actividades mineras siguen operando en el río Tuichi. Esa revisión la hicieron desde diciembre de 2025 a la fecha en diferentes partes del afluente. Alfaro dijo que los mineros incluso están asentados en zonas de muy difícil acceso. “Metieron maquinaria porque lamentablemente los guardaparques son muy pocos”, criticó.
El turismo y la aventura ya no tienen el mismo escenario en este afluente. La minería ilegal espantó proyectos turísticos y las comunidades sufrieron amenazas. “Muchas veces los mineros quisieron comprar conciencias y quisieron ingresar a la fuerza a varias comunidades para explorar yacimientos de oro. No dejamos que lo hagan, por lo menos en San José de Uchupiamonas”, relató Alex Villca, dirigente de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios Campesinos (Contiocap).

Sobre el tema, el presidente del Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA), Jorge Canamari, detalló que, pese a la insistencia de la dirigencia ante las instituciones pública, las respuestas recibidas evidencian una “falta de voluntad” para tomar acciones concretas en defensa de los pueblos indígenas frente a la contaminación minera.
La problemática se extiende por todo el norte amazónico de Bolivia, incluyendo los departamentos de La Paz y parte de Pando y Beni. “Esperamos que nos escuchen y se dé pronta solución a este pedido que tenemos. Esperamos que respeten nuestro territorio y a nuestros pueblos indígenas”, dijo Canamari.
El líder indígena pidió la incursión de autoridades competentes para que verifiquen las 42 actividades mineras. “Estos campamentos están zonas aisladas, en zonas de difícil acceso, pero se puede llegar. Algunas están en plena orilla y otras se vieron más allá de la orilla. Así están desviando el curso del Tuichi, y lo peor es que están dañando el Madidi”, dijo Canamari.
La AJAM informó a Revista Nómadas que desde noviembre del año pasado no emitió ninguna resolución de aprobación de actividades mineras en el río Tuichi y en otros afluentes que están en el Madidi. Sin embargo, esta institución afirmó que en octubre pasado se detectó actividad ilegal minera en cuatro ríos amazónicos, uno de ellos el Tuichi. Los demás son los ríos Kaka, Alto Beni y Tequeje.
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