
¿Quién es Val kosh?
Angela Vasques Ramos es una artista paceña con formación en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles, su trayectoria comienza en 2017. El proyecto personal de la artista “Murales Con Propósito” nace junto con una promesa el día del nacimiento de su primogénito André Valentino en 2018. Con la voz un poco quebrada Angela nos cuenta que la promesa en primera instancia es pintar y visibilizar a niños con ciertas limitaciones, como la del pequeño André con el objetivo de generar conciencia a la población que tiene una percepción errónea de los niños diferentes o con ciertas limitaciones; pero el proyecto quedó en pausa pues la preparación lleva años “no es pintar por pintar”.
Murales Con propósito inicios
Entre 2017 y 2023, Val Kolosh pintaba en colectivo con el padre de su hijo, adquiriendo práctica no solo en lo artístico, sino en el conocer a las personas. En 2023, luego de un divorcio —y a mi entender—, Val se encontraba en un momento sui géneris entre el vacío personal y profesional, pero con las ganas de poner en marcha el proyecto que tanto soñó. “¿Cómo realizo mi proyecto si la gente no me conoce?”, añade la artista. Pese a haber participado en varios proyectos en conjunto con su expareja, la mayoría de trabajos y firmas de contratos pertenecen a su exesposo.
Sin embargo, ese año realizó tres murales dedicados a la infancia y adolescencia, pintando a niños guaraníes y afrobolivianos, muchas veces invisibilizados por su color de piel o condición social, y también realizó uno dedicado a las mascotas en una zona con alto abandono animal, el mural fue acompañado de la consigna “Ellos te amarán de por vida”, este trabajo generó un cambio concreto en los vecinos de la zona, empezaron a dar comida a los animales callejeros y el abandono disminuyó. “Ahí entendí que no podía trabajar con la alcaldía ni con el gobierno, sino encontrar en la gente un espacio para que mi trabajo haga eco”, afirma.

“Murales con Propósito” un proyecto autogestionado
La artista nos cuenta: “Decidí que Murales con Propósito sea un proyecto autogestionado porque trabajar con instituciones, empresas o incluso con la alcaldía suele ser mucho más complejo de lo que parece. Cuando pides apoyo, casi siempre vienen condiciones: logos obligatorios, trámites, permisos, impuestos y una larga cadena de gestiones que recaen completamente en el artista. Muchas veces el material que te “donan” termina costando más de lo que realmente vale, no hay un pago por el trabajo y, aun así, se espera que el mural funcione como publicidad o vitrina política. También pasa que, al trabajar con ONG u otras entidades, el proyecto deja de ser completamente tuyo: quieren ver bocetos, opinar sobre el contenido, decir qué va y qué no. Para artistas que no están consolidados, eso significa perder autonomía creativa.
Por eso decidí autogestionar este proyecto: para poder pintar con libertad, sin logos, sin imposiciones, y devolverle al espacio público su sentido expresivo y colectivo, sin que el arte tenga que negociarse todo el tiempo”, concluye Val.
Pintar murales en zonas periurbanas de La Paz, la convocatoria:
El avance de la mancha urbana en la ciudad de La Paz se acelera con el tiempo, la entrada de maquinaria pesada y la construcción de urbanizaciones han resultado en una “masacre” para muchas especies de flora y fauna local.
Es por esto que Val, para su versión 2025-2026, decidió que “Murales con Propósito” debía estar dedicado a la naturaleza. Así, en octubre 2025, lanzó la convocatoria a través de sus redes sociales con la consigna de encontrar 20 muros en diferentes zonas para retratar a 20 especies. Entre risas y algo de indignación, cuenta que al lanzar la convocatoria no recibió ayuda ni de biólogos o fotógrafos: no había dinero de por medio ni siquiera para facilitarle una fotografía de referencia.
Ante la negativa de colaboración, su puso manos a la obra apoyándose en la tecnología y generó una lista de 20 especies nativas de La Paz y algunas de Bolivia. Los requisitos para ser uno de los beneficiados en tener un mural eran simples: un muro pequeño (2 x 1 metros), que no fuera de ladrillo visto y el apoyo básico del dueño del muro con agua y una escalera. La anécdota graciosa es que no quería pintar en el centro de la ciudad primero porque es muy estresante y porque las personas pasan de largo sin aprecian el trabajo.

La fauna en el espacio público
“Retratar a estos animalitos ha sido realmente poderoso. Esta versión está enfocada en la naturaleza, siento que hay un llamado —un llamado de Dios— a poner a estos seres en el espacio público. Y es todavía más fuerte porque ese espacio público hoy es privado. Antes era tierra viva, era un lugar donde habitaba la vida silvestre. Ahora yo los estoy retratando en muros, entre asfalto y ladrillo. La gente ha olvidado que donde hoy está su casa antes había vida”, reflexiona. Val reconoce que, La Paz es una ciudad abundante en ecosistemas, incluso en lugares donde no siempre sabemos mirar.
Cuando la calle vuelve a ser territorio
Murales con Propósito está presente en 19 zonas de La Paz y también llegó a Cochabamba. Salir de los espacios céntricos y tradicionales es, para ella, un acto poderoso: “Este proyecto es un manifiesto artístico en el sentido de dejar morir el ego. No se trata de mí, se trata de ellos, de que existen. Yo tengo que salir a las calles y pintarlos, porque son una realidad que poco a poco estamos perdiendo y olvidando”, afirma.
Val decidió no concentrar los murales en un solo lugar, si no llevarlos por diferentes zonas bajo este pensamiento: “En algún momento todo fue su territorio. Cada casa fue un ecosistema, cada avenida una hilera de árboles. Llevarlos a distintas zonas es una forma de descentralizar el mural y el arte urbano, para hacerlo parte de cada comunidad”.
Val nos cuenta que la reacción de la gente fue increíble con la convocatoria, y ayudó a apreciar los murales en lugares donde los grafitis son considerados actos vandálicos. La artista añade que se abre otro tipo de diálogo, y por eso es tan potente que los murales estén en distintas zonas de La Paz. Pintarlos así también hace que el ego del artista baje un peldaño: “no se trata de hacer algo extravagante, sino de pintar desde lo que se siente. Son murales que aparecen en lugares que uno no imagina y a veces ni visita, pero que existen, igual que los animalitos, como no los vemos, creemos que no son importantes, no conocemos su función ni los espacios que habitan, pero ahí están, formando parte de un ecosistema que seguimos olvidando” concluye.

Lo que vemos, lo que recordamos
Cuando observamos un mural, a muchos nos puede parecer bonito o feo; nos convertimos en críticos de arte. Pero ¿qué es lo que, en este caso, la artista quiere dejar como enseñanza con su trabajo? “Lo más importante es que, cuando uno ve una imagen de forma reiterada, va a ser parte de ti, de tu cotidianidad, y de esa forma los murales van jugando con el inconsciente de las personas. El mural se borrará con el tiempo por muchos factores, pero se quedará en tu memoria”, dice Val, con la voz cargada de orgullo.
Pintar con responsabilidad, la decisión personal de Val Kolosh
“Cada artista tiene su propio camino y su propia visión; el mío, en este momento, es comunicar y transformar el espacio público a través del mural, y decirle a la gente que determinadas especies existen, que son una realidad. A veces, simplemente conocerlas ya es hacer mucho.
Por eso he evitado poner mensajes políticos en los muros: un niño, por ejemplo, posiblemente no los entienda, y siento que hay una responsabilidad sobre lo que escribimos en el espacio público. No me considero apta para retratar posturas políticas o ideológicas. No soy activista; soy una ciudadana que hace arte, que informa, educa y concientiza”.

Un mensaje de vida
“Quiero que, cuando la gente vea al animalito, se sienta reflejada, inquieta e inspirada. Que quien ame el arte diga: algún día voy a pintar; que a quien le gusten los animales diga: sí, yo lo conozco; y que quien aprenda, cuando lo vea, diga: no hay que matarlo, yo lo conozco, sé cómo se llama”. Creo en este proyecto porque, como artista, estoy aprendiendo a dialogar con distintos sectores: en la calle, de manera visual, a través del color y la forma; y en las redes, con la música y el mensaje escrito. Espero que lo que venga para los años 2026–2027 sea igual de poderoso y que las personas puedan encontrar un mensaje de vida en todo lo que pinto.
Escuchar a Angela Vasquez cambia la percepción de cómo es el trabajo de un artista, pues un proyecto no se lanza por un capricho, hay una historia, un proceso y propósitos detrás, va más allá dibujar y pintar. Si bien hay muchos obstáculos, como permisos, financiamiento enfrentar la apatía, hay una contraparte que es la persistencia. Ahora nos toca descubrir los murales de Val en distintos puntos de la ciudad, y agradecer que se están recuperando espacios en una ciudad con pocas áreas verdes. Ahora sabemos que no son solo murales son “Murales con Propósito” y son una forma de resistencia.
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Sobre el autor
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Cecilia L. Martínez Gutiérrez
Cecilia Martínez Gutiérrez, periodista del Programa de Periodismo Indígena Ambiental de la Fundación ORE - UPSA. Vive en La Paz y dedica su labor independiente a explorar los vínculos entre el medio ambiente y los pueblos indígenas. Encuentra inspiración en el contacto con la naturaleza y en las voces de los pobladores locales o ancestrales, cuyas historias nutren la esencia de la suya y le permiten llevar su legado a otros, tejiendo puentes de empatía y entendimiento.



