
La Chiquitania arde en silencio. La expansión agropecuaria y las sequías prolongadas, agravadas por el cambio climático, están reduciendo uno de los ecosistemas más ricos de Bolivia. En ese escenario de amenaza, surge una respuesta inesperada: la gastronomía como herramienta de conservación.
Bosque Chiquitano – Destino Gastronómico es una apuesta por transformar la manera en que los ciudadanos urbanos se relacionan con el bosque. A través de sabores, aromas y texturas, la iniciativa busca traducir la riqueza de la agrobiodiversidad chiquitana en una experiencia tangible que despierte conciencia y compromiso.
Del 15 al 26 de abril, 21 restaurantes de Santa Cruz, de alta gama, abrirán sus cocinas para ofrecer menús de autor elaborados con ingredientes provenientes del Bosque Seco Chiquitano. Frutos silvestres, semillas, harinas y otros productos forestales no maderables —muchos de ellos desconocidos en las ciudades— serán los protagonistas de platos diseñados para contar una historia: la de un territorio vivo, amenazado, pero aún lleno de posibilidades.

Detrás de cada ingrediente hay manos. Son comunidades indígenas chiquitanas que recolectan, procesan y resguardan estos recursos en condiciones muchas veces precarias. Hasta ahora, estos productos circulaban en mercados locales pequeños, con escasa visibilidad y bajo poder adquisitivo. La propuesta gastronómica busca cambiar esa realidad, conectando directamente el bosque con el consumidor urbano.
El evento, impulsado por el proyecto Mercados Inclusivos —financiado por la Cooperación Sueca y la Unión Europea— y ejecutado por la Fundación Swisscontact y la ONG CEPAC, en alianza con FCBC y WWF, celebra su tercera versión con una ambición clara: posicionar al Bosque Chiquitano como un destino gastronómico que genere valor económico a partir de la conservación.
La experiencia comienza el 14 de abril con un lanzamiento en el Hotel Camino Real, a las 20:00 horas, donde los 21 restaurantes presentarán versiones en miniatura de sus menús ante autoridades, diplomáticos y aliados institucionales. Pero será en los siguientes 12 días cuando la propuesta cobre vida en las mesas: 17 restaurantes en Santa Cruz de la Sierra y otros 4 en municipios como San José de Chiquitos, Roboré, Concepción y Guarayos invitarán al público a degustar el bosque.
Cada plato será un portal. Una forma de recorrer la Chiquitania sin salir de la ciudad, de descubrir sabores que no existen en el mercado convencional y de comprender que la conservación también puede empezar desde el paladar.
En un contexto donde el bosque suele ser una abstracción lejana para el consumidor urbano, la cocina se convierte en un lenguaje poderoso. Porque lo que no se conoce, no se protege. Y lo que se prueba, difícilmente se olvida.
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