
El mundo al otro lado de la ventana
Un pastor evangélico en los años 60 trasladó a 20 pacahuaras desde Río Negro (frontera con Brasil) a Puerto Tujuré (Riberalta, Beni) cuando huían de la violencia del caucho. De ese grupo, solo quedan Buca, Toy, Busi y Maru, quienes luchan a diario por sobrevivir a los incendios y desmontes en la Amazonía boliviana. Expertos advierten que la desaparición del pueblo Pacahuara es una "extinción anunciada" y el resultado de siglos de despojo, donde el Estado falló al protegerlos. Bolivia tiene al menos 18 pueblos indígenas en alta vulnerabilidad caminando hacia la extinción. Esta situación ocurre mientras la presión agroindustrial avanza y las políticas de protección estatal se quedan solo en el papel.
Roberto Navia
SOBOCE reunió a más de 500 actores del sector en el II Foro Nacional de Sostenibilidad e Innovación en Santa Cruz y el encuentro culminó con la firma de un compromiso por la construcción sostenible y la reducción de la huella ambiental.

Un pastor evangélico en los años 60 trasladó a 20 pacahuaras desde Río Negro (frontera con Brasil) a Puerto Tujuré (Riberalta, Beni) cuando huían de la violencia del caucho. De ese grupo, solo quedan Buca, Toy, Busi y Maru, quienes luchan a diario por sobrevivir a los incendios y desmontes en la Amazonía boliviana. Expertos advierten que la desaparición del pueblo Pacahuara es una “extinción anunciada” y el resultado de siglos de despojo, donde el Estado falló al protegerlos. Bolivia tiene al menos 18 pueblos indígenas en alta vulnerabilidad caminando hacia la extinción. Esta situación ocurre mientras la presión agroindustrial avanza y las políticas de protección estatal se quedan solo en el papel.

Las Entidades Territoriales Indígenas (ETI) llevan 34 años en el limbo jurídico: la Constitución de 1991 las reconoció, los pueblos amazónicos ya las ejercen, pero el Estado aún no las formaliza. El racismo estructural, la resistencia al cambio y la burocracia han frenado el proceso en la Amazonía, limitando sus contribuciones para contener las amenazas que hoy la acechan.

En Tres Hermanos, rincón tacana de San Buenaventura en la Amazonía de La Paz, el bosque milenario guarda 16 tesoros: entre ellos: chocolate, coco y motacú, cuyo aceite nombra Tumi en lengua ancestral. Bajo un cielo azul que abraza la selva, la tradición florece en cada fruto.

Los pueblos Guató y Boe Bororo (Brasil) luchan contra los incendios descontrolados y la extinción de una civilización de casi nueve mil años.

Como un presagio roto, el pueblo Guarasu’we resiste la extinción anunciada en los años 60’. Hoy, miembros de esta gran familia tanto de Bolivia como de Brasil, de un pueblo sin fronteras, toman las riendas de su historia, liderando de manera permanente una lucha pacífica para recuperar su territorio ancestral, conquistar sus derechos, honrar el legado de sus ancestros y no dejar su lengua muera en el silencio.

A orillas del río Iténez y dentro del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, destaca un líder multifacético. Además de ser el cacique de la comunidad, desempeña roles clave en la escuela local como profesor, administrativo y, algunos domingos, oficia la ceremonia religiosa en Bella Vista. Su participación es parte de la riqueza cultural de esta región amazónica.

“Los Guarasug’we son seres humanos, de nacionalidad boliviana; aunque Bolivia los olvidó, ellos vivieron apartados de la civilización, en las selvas del oriente boliviano y a pesar de eso, han sido sus víctimas. Es obligación de todo boliviano conocer la historia de este pueblo, pues todos compartimos la culpa de su extinción”: (Jürgen Riester, 1978).

Hay lugares en Santa Cruz (Bolivia), donde la naturaleza es testigo de historias ancestrales, como, por ejemplo, aquella del hombre que navega solo o de la lluvia que, después de la lluvia, no deja de llover. En Revista Nómadas, las voces milenarias de los indígenas se convierten en seis ilustraciones que cuentan microcrónicas que no deben olvidarse nunca.

Una obra sensible que nos lleva a un viaje monte adentro, para conocer la cotidianeidad de tres mujeres en territorio Guarasu’we. El cortometraje creado por Javier Badani en Bolivia, es un viaje visual al trabajo incansable que vive la comunidad de Picaflor para revitalizar su lengua y mantener viva su identidad.

En medio de la majestuosidad del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, Ignacia Montero, Luis Carlos Rocha y Benedicto Durán, luchan con determinación para preservar su legado cultural y la rica biodiversidad del corazón amazónico boliviano. La resistencia ante la extinción cobra un nuevo significado en esta región, donde la naturaleza y la tradición se entrelazan.
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