
La mañana de este viernes 5 de junio, mientras el país recuerde la importancia de cuidar la naturaleza, cientos de diminutas tortugas iniciarán uno de los viajes más difíciles de sus vidas, regresar al río para intentar sobrevivir en un mundo cada vez más hostil para su especie.
La Reserva de la Biosfera y Estación Biológica del Beni, a través de su jefe de protección, Marcos Uzquiano, anunció la liberación de tortuguitas de río (Podocnemis unifilis) en una playa del río Maniqui, en el municipio de San Borja, como parte de las actividades organizadas por el Día Mundial del Medio Ambiente.
La jornada reunirá a guardaparques, autoridades, pobladores en general, como también de personas que, con un donativo, apadrinaron a estos pequeños quelonios, cuya supervivencia depende, en gran medida, de los esfuerzos de conservación que se realizan dentro y fuera de las áreas protegidas.
“Cada tortuguita que vuelve al río representa una esperanza para la especie y un compromiso de la sociedad con la conservación de nuestros ecosistemas”, señaló Marcos Uzquiano, jefe de Protección de la Reserva.

La Podocnemis unifilis, conocida también como tortuga de río o peta de río, forma parte del paisaje natural de la Amazonía. Sin embargo, enfrenta múltiples amenazas, entre ellas la destrucción de playas donde deposita sus huevos, la extracción ilegal de nidadas y la caza indiscriminada.
Por esa razón, durante años los guardaparques y técnicos de la Reserva han desarrollado programas de monitoreo y protección de nidos, además de campañas de sensibilización dirigidas a las comunidades locales.
La liberación de las crías es el resultado de meses de trabajo para proteger los huevos, controlar las amenazas y garantizar que una nueva generación de tortugas tenga la oportunidad de incorporarse a los ecosistemas acuáticos de la región.
Uzquiano destacó que la participación ciudadana ha sido fundamental para sostener estas iniciativas. Muchas personas apoyan la conservación mediante programas de apadrinamiento que permiten financiar actividades de protección y seguimiento de la especie.
Uzquiarno detalló que cuando las pequeñas tortugas desaparezcan entre las aguas del Maniqui, comenzará para ellas una larga lucha por la supervivencia. Para quienes las observen partir, quedará el recordatorio de que la conservación no depende únicamente de los guardaparques o de las instituciones, sino también de las decisiones cotidianas de cada ciudadano.
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