
Este río de aguas claras nace en la serranía de Caparuch o Huanchaca, entre pampas y bosques sobre la meseta a unos 700 metros de elevación, en pleno Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en el departamento de Santa Cruz, Bolivia. Recorre lechos rocosos con dos grandes desniveles que forman las cataratas Arco Iris (de 88 m) y Ahlfeld (45 m) en su curso hacia la desembocadura en el río Iténez (a 170 metros de elevación). Estos saltos son una barrera natural que impide que muchos peces lleguen río arriba: un estudio solo identificó bentones, sardinas, serepapas, un pez cuchillo y simbaos en la meseta. En cambio, la mayor diversidad de fauna acuática amazónica se encuentra río abajo, desde el salto y el campamento Ahlfeld hacia la boca del Paucerna.

Es más, algunos dicen que el pozo hondo formado por esta cascada alberga monstruos desconocidos; sin embargo, aunque con cierto temor traté de ver a través de sus aguas cristalinas hacia lo profundo, no descubrí ninguno. El estudio mencionado, junto a otros, identifica especies comúnmente conocidas como la yatorana, bogas, pirañas, el pintado, bagres, tucunaré y serepapapas, entre muchos más. La calidad de aguas de este río es vital para mantener la diversidad de peces, su reproducción y la supervivencia de otra fauna visible en el recorrido, como el caimán negro, la londra, el lobito de río, las capiguaras, aves acuáticas y hasta el jaguar.
En zonas poco profundas cerca del campamento, es maravilloso ver peces grandes y pequeños nadar sobre un fondo de arena, rocas, matas de plantas acuáticas y troncos hundidos. Unas cuantas imágenes nos permiten confirmar la presencia de la anguila eléctrica (Electrophorus electricus), la raya de río (Potamotrygon motoro) y otros peces como bagrecitos, bogas, dientudos y tucunarés.


Las rayas y anguilas son dos personajes amazónicos muy temidos por sus ataques inesperados en aguas oscuras, donde es fácil pisarlos o amenazarlos sin querer. En esos escenarios, la raya nos suncha con la ponzoñosa espina de su cola —causando un dolor intenso y una herida de difícil curación—, mientras que la anguila descarga 600 voltios o más. A una distancia de 1 a 2 metros en el agua, esa descarga puede producir una contracción muscular severa, desmayo e incluso paro cardíaco o fibrilación, con el consecuente riesgo de ahogamiento.

Sin embargo, al sumergirnos con máscara en el río Paucerna, la perspectiva cambia por completo. Mirando desde cierta distancia, las rayas de río se ven claras e inofensivas descansando en el fondo, mientras que las anguilas se mueven despacio y suben a la superficie periódicamente a tomar aire. En una ocasión, una anguila de casi un metro y medio de largo se me acercó con curiosidad, pero me esquivó y siguió su camino.
Vale aclarar que estas anguilas están emparentadas con los peces cuchillo (Gymnotiformes), caracterizados por una larga aleta ventral y capacidad eléctrica para percibir su entorno en aguas turbias. No tienen relación con la anguilla curichera del barro (Synbranchus marmoratus) ni con la anguila europea que migra hacia el Atlántico. Tampoco se relacionan con el pez pulmonado de Sudamérica (Lepidosiren paradoxa), también presente en Santa Cruz, cuyo nombre indígena es curiosamente caparuch, el mismo nombre dado a la meseta. Una descripción de los grupos de peces bolivianos, sus nombres científicos y morfología (Drawert et al., 2022) se puede consultar de forma gratuita.

***
Fuentes:
Drawert, H.A., C. Ergueta G. y D.I. Rumiz. 2022. La diversidad de peces de Bolivia. Bolivia Ecológica 101, Fundación Patiño. https://boliviaecologica.com/?page_id=2888
Sarmiento, J. 1998. Lista preliminar de los peces del PN Noel Kempff Mercado, T.J. Killeen & T.S. Schulemberg eds. RAP 10, Conservation International.
***
Sobre el autor
-
Damián I. Rumiz*
Investigador Asociado del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado. Correo: confauna880@gmail.com



