
El mundo al otro lado de la ventana
El café es una planta caprichosa, pero en algunas fincas del municipio de Caranavi (La Paz) lograron hacer que esa mata produzca granos de alta calidad. Todo influye en su producción, mucha sombra, puede matarla, mucho sol, hace lo mismo. Necesita de cuidados, pero en Caranavi lograron tener granos que llegan hasta 90 la puntuación en taza. La mata crece, produce, y aprovecha de aquellos árboles frutales y maderables que dejan caer sus hojas que le dan humedad y dejan el paso a los rayos del sol.
Milton Condori Apaza
La autora de Guardianes de los bosques, una obra de la Fundación Amigos de la Naturaleza que reúne literatura, ilustración y biodiversidad boliviana, habla sobre el desafío de acercar a los niños a la naturaleza. María José Parejas cuenta cómo nacieron Mara, Silvio y Toia y por qué, antes de enseñarles a proteger el bosque, quiso despertar en ellos curiosidad, asombro y cariño.

Organizaciones indígenas y autoridades municipales de San Ignacio de Velasco activaron una alerta ante anuncios políticos que reactivan la intención de explotar el cerro Manomó. El Concejo Municipal rechazó de forma unánime cualquier actividad minera por los riesgos ambientales e hídricos que implicaría, mientras comunidades indígenas denunciaron exclusión y vulneración de sus derechos colectivos. Las autoridades locales coinciden en una exigencia común: defender el territorio, el agua y la vida frente al avance de intereses extractivos.

Bolivia incorporó 907.244 hectáreas a su “mosaico de conservación” mediante la creación de cuatro nuevas áreas protegidas impulsadas por gobiernos municipales y comunidades locales. Estas declaratorias fortalecen corredores ecológicos clave, conectando territorios indígenas y parques nacionales, y protegiendo ecosistemas críticos frente a la deforestación. La iniciativa demuestra cómo el liderazgo local puede garantizar conservación duradera, biodiversidad y medios de vida para las comunidades.

El bosque no es un vacío ni un refugio neutral. Es un territorio habitado, disputado y atravesado por historias de violencia, retirada y apropiación. En Pilón Lajas, pueblos indígenas que viven en aislamiento resisten el avance de la colonización, el extractivismo y la crisis climática. Mientras tanto, actores germanohablantes proyectan sobre las tierras bajas bolivianas sus fantasías de salvación y libertad. Este texto explora quién puede retirarse, quién es expulsado y quién paga el precio de habitar el “paraíso”.

Las comunidades de Tariquía denuncian una estrategia de hostigamiento tras el avance de la exploración petrolera. Mientras los habitantes exigen que el presidente Rodrigo Paz cumpla sus promesas de proteger la reserva, un fallo judicial frena temporalmente la intervención en una zona vital para el ecosistema.

El nuevo informe de la ONU advierte que el consumo de agua ha superado la capacidad de recuperación de los ecosistemas, transformando las crisis locales en un estado de quiebra sistémica e irreversible. En Bolivia, esta realidad se refleja en varias realidades, entre ella, en la amenaza sobre la reserva de Tariquía, cuya degradación pone en riesgo el “ahorro” hídrico que sostiene la vida y la economía de toda una región.

La Sociedad de Investigación de Arte Rupestre de Bolivia presentó los resultados de seis años de investigación y una nueva guía bilingüe para la comunidad de Quitunuquiña. Se destacó la relación entre la arqueología y el turismo comunitario como estrategia para proteger el patrimonio y generar ingresos locales.

Indígenas del Alto Paraguá denuncian falta de consulta previa ante los avances de exploración en el Cerro Manomo, un ecosistema único cuya biodiversidad y fuentes hídricas están en riesgo por intereses mineros que tienen apetito por sus yacimientos de tierras raras y uranio.

La compañía Brújula Teatro, liderada por Javier Silva y Nathalya Santana consolida su versatilidad con la mística de “Momo”, que estrenó el Teatro de la Selva en Porongo, y la adrenalina de sus cenas en la ciudad.

Buca, uno de los últimos cuatro pacahuaras, se atreve a pedir un milagro enorme: volver a las tierras de Río Negro, el paraíso del que, junto a otros parientes, huyó de las balas de los caucheros en los años 60 del siglo XX, y al que hoy solo cree saber llegar siguiendo los senderos que sus ancestros dibujaron en el cielo. Es el ruego de un náufrago cultural que no quiere entregar sus últimos secretos al silencio de un monte muerto atacado por los incendios forestales y la deforestación, sino, a la tierra que lo vio nacer.

Luchar para evitar que la actividad petrolera consolide su ingreso en la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, en el departamento de Tarija (Bolivia), tiene un alto precio. Las defensoras y defensores de este vergel importante para el mundo, que es fuente de agua para seres humanos y especies incontables de animales silvestres, sufren ataques que van desde “ofertas indecentes” hasta agresiones físicas y desprestigios personales. Pero ningún hostigamiento puede más que la convicción de defender esta casa vital que le pertenece al planeta.
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