
La fundación Naturaleza, Tierra y Vida (NATIVA) presentó la Colección de Oro. En apariencia, es una caja con tres frascos de miel, pero detrás de ella hay más de dos décadas de trabajo en conservación, cientos de familias apicultoras, millones de abejas y una apuesta que desafía una idea todavía muy extendida, que proteger los bosques significa impedir que las comunidades produzcan.
La Colección de Oro – Mieles del Gran Chaco Americano nace precisamente para demostrar lo contrario. Cada frasco reúne un producto de alta calidad, y también la historia de un modelo que ha convertido a la apicultura en una herramienta para conservar uno de los ecosistemas más importantes de Sudamérica.
La colección es el resultado de un proceso impulsado por NATIVA, organización que desde 2003 trabaja promoviendo la producción sostenible en la Reserva de Tariquía y que, desde 2017, extendió esa experiencia al Gran Chaco Americano, acompañando a familias rurales en el desarrollo de una apicultura basada en la conservación del bosque.

Durante estos años, el paisaje chaqueño comenzó a revelar un potencial poco conocido. Las mieles producidas en sus bosques no solo destacaron por su diversidad floral, sino también por sus características físico-químicas y nutricionales, respaldadas por análisis especializados y reconocimientos obtenidos en concursos internacionales. En particular, las mieles provenientes del entorno del río Pilcomayo posicionaron al Gran Chaco entre las regiones con productos de calidad excepcional.
Sin embargo, detrás de esos reconocimientos existía una historia mucho más amplia que aún no encontraba una forma de ser contada.
La respuesta llegó en un formato inesperado: una colección.
La Colección de Oro reúne tres mieles que representan distintos paisajes y procesos productivos del Gran Chaco: Pilcomayo, Napichán y Cutaiqui. Cada una expresa la riqueza de un territorio específico y refleja diferentes etapas del fortalecimiento de la apicultura en la región.
La miel Pilcomayo proviene de áreas de bosque bien conservado cerca del río que lleva su nombre y que es la vena hídrica y un símbolo natural de la región, donde la apicultura ha demostrado que es posible generar ingresos sin transformar el ecosistema. En este mismo paisaje también se produce la miel de Colmenares de Monte, distinguida con Medalla de Oro en competencias internacionales.
La miel Napichán nace en los bosques nativos del Chaco Chuquisaqueño, donde comunidades guaraníes, apicultores e investigadores demostraron que el bosque vale más vivo que transformado. Alimentadas por una extraordinaria diversidad de flores, las abejas producen una miel pura y de calidad excepcional. Cada frasco es la historia de un territorio que protege su biodiversidad mientras construye un futuro sostenible.
Por su parte, la miel Cutaiqui simboliza una nueva etapa: la incorporación de jóvenes que han decidido convertir la apicultura en su proyecto de vida y permanecer en sus comunidades, encontrando en el bosque una oportunidad de desarrollo económico.

Pero la colección no termina en la degustación de la miel, sino en las historias que existen detrás de cada una de ellas, es por eso que el pack incorpora un código QR de cada miel, que permite acceder a información sobre su origen, el paisaje donde fue producida, la historia de sus apicultores y los análisis que certifican su calidad. De esta manera, el consumidor deja de adquirir un producto anónimo para conocer el recorrido completo que existe detrás de cada cosecha.
La comercialización de esta colección se realiza a través de las tiendas “Alma de Monte”, una iniciativa creada para acceder a los sabores y saberes del Gran Chaco a los consumidores urbanos, fortaleciendo un mercado que reconoce el valor ambiental y social de estos productos.
La Colección de Oro también representa una forma diferente de entender el consumo. Cada compra contribuye a mantener los bosques en pie, fortalecer la economía de las familias apicultoras y ofrecer oportunidades para que nuevas generaciones encuentren en la conservación una alternativa de futuro.
En tiempos en que la pérdida de bosques continúa siendo uno de los mayores desafíos ambientales de la región, experiencias como esta muestran que la conservación también puede construirse desde la producción, siempre que el valor del bosque permanezca vivo.
La Colección de Oro no busca únicamente reunir algunas de las mejores mieles del Gran Chaco. Busca preservar las historias que las hicieron posibles y recordar que, en ocasiones, un pequeño frasco puede contener mucho más que miel: puede guardar la memoria de un territorio, el trabajo silencioso de millones de abejas y la decisión colectiva de demostrar que producir y conservar pueden caminar juntos.
Las personas interesadas en adquirir estas mieles, puede llamar al 78228011, Alma de Monte Tarija y al 62742117, Alma de Monte Santa Cruz.
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Sobre el autor
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Cesilia Cruz Donaire
Es administradora de empresas y especialista en gestión de proyectos de desarrollo sostenible, con más de 15 años de experiencia en conservación, apicultura, fortalecimiento de medios de vida y cooperación internacional. Desde NATIVA ha liderado iniciativas que promueven economías sostenibles, el empoderamiento de comunidades rurales y la valorización de la miel del Gran Chaco, articulando alianzas nacionales e internacionales. Actualmente trabaja en el departamento de Coordinación de proyectos de NATIVA.



