
Alimento para la reflexión
Entre incendios y esperanza, Iván Arnold plantea un dilema clave: informar sin paralizar, denunciar sin apagar la acción. Una reflexión potente que invita a comunicar la crisis ambiental con verdad, pero también con una visión capaz de movilizar cambios reales.
Iván Arnold
Bolivia volvió a ubicarse entre los epicentros mundiales de la pérdida de bosques primarios. Según las nuevas estimaciones globales de Global Forest Watch del World

Milenka Almanza narra cómo el “descubrimiento” del Cerro Rico de Potosí en 1545 desencadenó una historia de despojo, saqueo y contaminación minera que, perdurando hasta hoy, transformó a Potosí en una Zona de Sacrificio Ambiental, dejando un legado tóxico de pasivos ambientales, ríos muertos y profundas desigualdades socioambientales, mientras perpetúa una identidad minera que prioriza los réditos económicos sobre las vidas y la naturaleza.

Juan Pablo Neri analiza, en su columna, cómo las fiebres del oro, exacerbadas por crisis económicas y la subida histórica del precio del oro, reflejan la desigualdad y desatan violencias en Bolivia, donde la precariedad impulsa incursiones masivas a regiones auríferas, mientras el Estado muestra una respuesta limitada ante este fenómeno social dramático.

En su columna, Juan Pablo Neri, desentraña las complejidades de la recolección de castaña, invitándote a descubrir un relato de esfuerzo y una selva que respira con fuerza indomable.

La columna de Stasiek Czaplicki y Vincent Vos cuestiona el dogma del agroextractivismo que a través de los incendios y desmonte nos encaminan al colapso ecosistémico y reivindica a los frutos amazónicos como base de una economía más justa, arraigada en el bosque, donde el ‘’desarrollo’’ no se mide en exportaciones, sino en bienestar, equidad y dignidad.

Los bosques brindan alimentos y sostienen ecosistemas vitales, pero su deterioro pone en riesgo la seguridad alimentaria, exigiendo acciones urgentes de restauración ecológica.

El litio, un elemento químico perteneciente a los metales alcalinos, ha generado disputas en Bolivia, un país marcado por un extractivismo histórico. En este contexto, las narrativas predominantes se reducen exclusivamente a las regalías, al crecimiento económico y a una visión de “desarrollo” limitada únicamente a lo financiero, sin considerar las implicaciones socioambientales y estructurales de su explotación.

El uso de tecnología Lidar ha permitido descubrir en la Amazonía antiguas “ciudades jardín”, revelando que civilizaciones precolombinas construyeron sofisticados centros urbanos integrados con la naturaleza.

En resumen, y para no hacerle perder el tiempo al lector que vino buscando una respuesta contundente: No, no vale la pena explotar el litio en las condiciones actuales. No tiremos por la ventana el dinero que no tenemos. Es, simple y llanamente, un mal negocio: económico, social y ecológico.

La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático 2025 en Belém, Brasil, abordará la crisis climática con énfasis en la Amazonía, cuya deforestación y sabanización afectan el agua, el clima y los derechos indígenas. La destrucción de los bosques tropicales impacta la estabilidad del clima global y la vida de millones de personas.

La Madre Tierra en Bolivia sufre no solo por la contaminación y la destrucción ambiental, sino también por la corrupción de autoridades que, en lugar de protegerla, han convertido sus cargos en herramientas para el enriquecimiento ilícito.
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