
El talento boliviano cruza fronteras y se instala en una de las vitrinas más prestigiosas del arte visual contemporáneo. Manuel Seoane ha logrado posicionar su mirada en la exposición del Sony World Photography Awards 2026 en Tokio, Japón, tras ser seleccionado como finalista en la categoría profesional latinoamericana. Este logro sitúa al fotoperiodismo nacional en la vanguardia internacional, compitiendo en un certamen que recibió más de 430,000 imágenes de todo el mundo.
A través de su serie “Climbing in Skirts” (Escalando en polleras), realizada para Climbing Magazine, Seoane captura la imponente y frágil belleza de los glaciares andinos y documenta una poderosa historia de transformación social y ambiental. En este diálogo con Revista Nómadas, el fotógrafo comparte los detalles detrás de su llegada a la Sony Imaging Gallery de Ginza, el profundo significado de la pollera como símbolo de soberanía en las cumbres y el rol de las guías aymaras como testigos directas del acelerado deshielo en nuestra región.

—¿Qué fotografía o serie fotográfica tuya fue seleccionada para la exposición del Sony World Photography Awards 2026 en Tokio?
—Mi trabajo fotográfico “Climbing in Skirts” (Escalando en polleras) quedó seleccionado entre los 10 finalistas del prestigioso concurso mundial de fotografía Sony World Photography Awards, dentro de la categoría profesional latinoamericana. La serie es un retrato visual de las cholitas escaladoras Cecilia Llusco y Natalia Tarqui, realizado en comisión para la revista americana Climbing Magazine.
—¿Qué es la exposición del Sony World Photography Awards 2026 en Tokio, es presencial y virtual?
—La Exposición del Sony World Photography Awards 2026 es la muestra anual itinerante donde se exhiben de forma física y digital las mejores fotografías del año elegidas en este certamen, uno de los más grandes e importantes del mundo, que recibió más de 430,000 imágenes de 200 países. La exposición principal se realizó en el Somerset House de Londres, reuniendo más de 300 impresiones de los ganadores mundiales, finalistas y retrospectivas de grandes maestros. Una vez terminada la muestra en Londres, se dio inicio a la exhibición itinerante internacional y una de sus paradas es la Sony Imaging Gallery, situada en el corazón del exclusivo distrito de Ginza (Tokio, Japón).

—¿Cómo recibiste la noticia de que tu trabajo sería parte de esta muestra internacional?
—Haber sido seleccionado entre los 10 mejores trabajos fotoperiodísticos latinoamericanos por uno de los concursos más importantes del mundo, ha significado, sin duda, un enorme reconocimiento a mi trabajo y un aliento a continuar documentando nuestras historias.
—¿Qué significa para un fotógrafo que produce desde Bolivia llegar a una exposición de esta dimensión en Japón?
—Para un fotógrafo que produce desde Bolivia (donde el rubro y los fondos para el fotoperiodismo de largo aliento son sumamente limitados), este reconocimiento me hace ver que las historias locales tienen una potencia universal, demostrando que se puede competir al más alto nivel técnico y narrativo global desde la propia mirada.
—¿Cuál es la historia detrás de la imagen seleccionada? ¿Dónde fue tomada y qué buscabas transmitir?
—La serie “Climbing in Skirts” narra la transformación de Cecilia Llusco y Natalia Tarqui, dos mujeres aymaras que pasaron de trabajar de forma invisible en las cocinas de los campamentos base a coronar las cumbres más altas de los Andes como guías de montaña. Desafiando el frío extremo y el riesgo técnico, decidieron escalar vistiendo sus polleras, resignificando esta prenda histórica como estandarte de orgullo cultural. La serie busca mostrar cómo estas mujeres rompieron los prejuicios sociales para reescribir su propio destino en comunión con los Achachilas.

—¿Qué elementos de esa fotografía crees que hicieron que conectara con el jurado o con la convocatoria?
—Para que un trabajo fotográfico destaque entre más de 400,000 imágenes de todo el mundo necesita lograr un equilibrio entre impacto estético, relevancia periodística y curiosidad. La serie tiene un enorme contraste visual; el colorido de las polleras sobre el blanco absoluto del glaciar, mientras que la historia se alinea con las conversaciones globales de equidad y descolonización, al mostrar un empoderamiento indígena genuino centrado en la destreza técnica de las escaladoras.
—¿Qué historia humana, ambiental o cultural hay detrás de esa imagen?
—En el plano humano y cultural, la serie plasma la dignificación de la mujer indígena aymara a través de Cecilia y Natalia, quienes transformaron la pollera, un ropaje históricamente ligado a la discriminación social, en un símbolo de libertad y soberanía sobre su propio destino. En el ámbito ambiental, la serie muestra que Cecilia y Natalia son testigos directas de cómo el hielo retrocede aceleradamente, dejando al descubierto roca expuesta y tierra donde antes había glaciares.

Sobre el autor
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Roberto Navia
Desde hace más de dos décadas transita por el mundo para intentar elevar a los anónimos del planeta al foco de lo visible. Sus crónicas emblemáticas: Tribus de la inquisición y Los Colmillos de la Mafia le han permitido ganar dos veces el Premio Rey de España (2014 y 2017); Esclavos Made in Bolivia, el premio Ortega y Gasset (2007); el documental Tribus de la Inquisición, la nominación a los Premios Goya (2018), Flechas contra el Asfalto y Los Piratas de la Madera desangran el Amboró, dos veces ganadores del Premio de Conservación Internacional, entre otros galardones nacionales e internacionales. Es docente universitario de postgrado, la cabeza de la Secretaría de Libertad de Expresión de la Asociación de Periodistas de Santa Cruz, miembro del Tribunal de Ética de la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia y de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).



